Enseñar a pequeños debe ser por vocación no por obligación: Miss Guille

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Ángel Trinidad
 
Alberto Ramírez

Sin duda una de las decisiones más difíciles que enfrentan los padres de familia es el delegar el cuidado del bebé a personas externas del círculo familiar. Siempre será muy importante tener en cuenta que al tomar esta decisión, el pequeño debe estar en las mejores manos, con personas cariñosas, amables y que creen un vínculo afectivo importante.

 

Indudablemente, las cuidadoras de niños deben ser personas serias, con preparación y vocación para cuidar a los niños, otorgándoles a través de sus enseñanzas las herramientas para su desarrollo individual.

 

En entrevista con Imagen Poblana, miss Guille, como la llaman cariñosamente sus alumnos, educadora del Centro Educativo Tonatiuhcali, expresó que las maestras encargadas de recibir a los pequeños en su primer contacto con una institución educativa deben demostrar amor a su trabajo, amor a los niños y “de verdad creer que puedes hacer algo por ellos; los niños te dan más de lo que tú les das a ellos, y las que tenemos vocación la tenemos desde chiquitas, desde muy jóvenes sentimos esta vocación, estas ganas de trabajar con ellos, este seguir con ellos, sobre todo que actualmente nos enfrentamos a grandes retos; entonces, si no existe vocación, es mejor elegir otro trabajo”

 

En este sentido, dijo que aunque es un poco difícil encontrarlas, las maestras que no tienen vocación finalmente comprenden que no es el camino correcto y eligen otra actividad, “donde no trabajen con las almas, porque eso es lo más importante, el trabajo de almas, no puedes dejar pasar detalles, no puedes dejar pasar el tiempo, ni desperdiciar el talento de los niños, porque se va”.

 

Guillermina Rubio, maestra egresada del Colegio Esparza en 1983 y con 34 años ejerciendo, indicó que el vínculo que se crea con los alumnos es muy fuerte, “sobre todo cuando llegan a tercero y ya se van porque no tenemos la primaria en la institución, cuando ya tienes muchos años trabajando y los conoces desde maternal; son 4 años en la vida de los pequeñitos en los cuales vivimos muchas experiencias, aprendizajes, momentos gratos; por eso, cuando se van sí es muy doloroso, los extrañas, pero hay que dejarlos ir. Muchos regresan a visitarnos y nos da gusto ver que hicimos un buen trabajo, ya que son niños independientes y tienen buen desempeño escolar”.

 

Mencionó que uno de los problemas que actualmente enfrentan las educadoras es el avance de la tecnología, por lo que constantemente se preparan y capacitan para generar nuevas estrategias para llegar al papá y decirle que debe sentarse al menos 20 minutos y trabajar con su hijo.

 

“Es necesario que los papás tomen en cuenta que el preescolar es la base de la primaria, que la tecnología nos está rebasando y a los papas también, los niños están muy desconectados del mundo real, porque la niñera ahora es un celular y lo vemos todo el tiempo y vemos a los papás conectados todo el tiempo en el celular”.

 

La miss Guille comentó que dentro de las anécdotas chuscas que vive constantemente y que marcan de manera cariñosa la vida de un maestro, está aquella cuando se encuentra a papás que fueron sus alumnos en el Instituto México.

 

“Que ellos me reconozcan es una maravilla, pero es una pena para mí, porque yo ya no me acuerdo de ellos; imagina, tantas generaciones de alumnos, que es difícil en ocasiones recordarlos”.