Ni ambulantes ni franeleros ni estabilidad con SEGOM: un historial de fracasos

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Ángel Trinidad
 
Luis Alberto Cataño

La Secretaría de Gobernación Municipal (SEGOM) ha sido, sin duda, la más endeble de la capital a lo largo de esta administración y al cabo de los últimos dos años ha cosechado fracasos con tres distintos titulares, ninguno de los cuales ha entregado los resultados para los que fueron contratados.

 

Ya sea el conflicto de los ambulantes, la inoperancia del Corredor Comercial, la no regularización de cerrajeros y franeleros, así como el intento fallido por no usar fuegos artificiales en fiestas patronales, en todo ha quedado con el trabajo a medias y el problema en crecimiento.

 

La queja de habitantes de la Unidad Habitacional de La Margarita, que por más de un año alegaron ocupación excesiva de informales en su colonia y que derivó en cientos de delitos, recibió apenas respuesta de las autoridades capitalinas, que  a través de la SEGOM prometieron retirarlos sin la seguridad de cuándo o cómo lo harán, y en espera que no sea una promesa vacía como las que ha habido en los últimos dos años.

 

Constantes cambios y falta de estabilidad

 

La administración municipal, con el ahora gobernador Antoni Gali Fayad, comenzó con Guillermo Aréchiga Santamaría, pero meses después llegó Manuel Castañeda Rodríguez, antes de ser sustituido por Mario Rincón.

 

Rincón González ocupaba el cargo a la llegada de Luis Banck Serrato en febrero de 2016 por designación del Congreso, pero durante el periodo del nuevo alcalde sustituto, la dependencia pasó por las manos de Mauro Nava, Juan Carlos Morales Páez y ahora José Ventura Rodríguez Verdín.

 

En estos últimos cuatro ocupantes de la dependencia es donde ha tenido más inestabilidad el proyecto de gobernabilidad del Ayuntamiento, al fracasar en los proyectos para los que fueron asignados sus titulares.

 

Ambulantes, el dolor de cabeza de la ciudad

 

El conflicto de ambulantes se arrastra desde hace décadas en la capital y particularmente en el Centro Histórico; sin embargo, el conflicto se acrecentó considerablemente desde julio de 2016, cuando el entonces secretario de Gobernación Juan Carlos Morales Páez no pudo atender el estallido de informales días después de un operativo fallido que derivó en intercambio de disparos entre los ambulantes y la policía.

 

Tiempo después, en noviembre, los ambulantes regresaron de una tregua durante el Buen Fin, pero el día 22 se les impidió su colocación y acto seguido tomaron las calles en protestas;  arbitrariamente ocuparon la calle peatonal 5 de Mayo y vialidades más por varios meses.

 

Para ello, Morales Páez “encabezó” el proyecto de reordenamiento de ambulantes en el Centro Histórico con la propuesta del Corredor Comercial sobre la –inicialmente– 14 Oriente/Poniente, que luego de presiones bajó a la 12 Oriente/Ponente.

 

El proyecto prometía meter en cintura a los ambulantes, pero en vez de ello retaron a la autoridad, al grado de obligar un cambio más en la secretaría y la llegada de José Ventura Rodríguez Verdín, enviado de la Secretaría General de Gobierno, y que ante la falta de resultados negoció con las organizaciones de informales.

 

Sin embargo, el cambio tardó en convertirse en un plan de acción, ya que fue hasta el 16 de junio que arrancó el Comercial y a casi siete meses de su implementación, los vendedores callejeros siguen en avenidas como 6, 8 y 10 poniente, sin reparo de las autoridades.

 

Sobre la marcha, la regulación de giros para no vender cosas robadas o piratas, los uniformes para los comerciantes, los permisos, el cobro de piso ante la Tesorería Municipal y las vallas humanas para evitar que salieran de su zona de venta permitida, se fueron quedando una a una al grado que ninguna de esas ideas fue siquiera aplicada.

 

Credencialización de cerrajeros y franeleros se quedó en el olvido

 

Ya con los ambulantes “controlados”, la SEGOM emprendió una iniciativa para ordenar la vía pública a través de regularización de franeleros, mejor conocidos como “viene-viene’s” y, de paso, los cerrajeros, para evitar que se vuelvan partícipes del crimen con el robo a casa-habitación.

 

El resultado sigue en espera, porque al cabo de los meses, desde julio del año pasado cuando se planteó, no ha habido tal y siguen operando estos dos gremios sin algún tipo de revisión por la Secretaría o la Dirección de Vía Pública.

 

Regulación de pólvora quedó en el intento

 

Tras la explosión de un polvorín en la comunidad de San Isidro, en el municipio de Chilchotla en mayo de 2017, la Secretaría de Gobernación Municipal arrancó un operativo para quitar de tajo los fuegos artificiales en las fiestas patronales de la capital y, con ello, evitar así una desgracia como la de esta demarcación, donde murieron 14 personas, entre ellas 11 menores de edad.

 

Aunque arrancó como un proyecto firme y sin obstáculos, pasaron apenas unas semanas antes de que el cielo capitalino se volviera a llenar con luces de la pólvora, incluso en pleno Centro Histórico con fiestas como las del templo de Nuestra Señora de la Luz, que en mayo cerró la 2 Oriente y 14 Norte, para con fuegos artificiales y música atentar contra la disposición.

 

Lo mismo en las juntas auxiliares, que ya sea en sus tradicionales fiestas eclesiásticas como las del 12 de diciembre o Navidad, siguen con la compra y manejo de pólvora sin restricción; a veces con manejos de cientos de miles de pesos en explosivos.