¿Por qué edificios prehispánicos soportan más los eventos naturales?

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Enfoque
 
Alberto Ramírez

La Tierra ha dado muestra que diversas formas que es un planeta vivo, prueba de ello son los recientes acontecimientos naturales, como el del sismo del 19 de septiembre de y el del 9 de enero de este año en el Mar Caribe, presentándose incluso la alerta de tsunami.

 

México es un país que a lo largo de la historia se ha visto afectado por grandes fenómenos naturales; los mayas, aztecas o zapotecas convivían con terremotos y huracanes; sin embargo, sus edificaciones continúan prácticamente intactas hasta la fecha.

 

Estas son algunas razones por las que no sufren afectaciones: construían solo en zonas altas, con lo cual evitaban inundaciones; observaban la naturaleza y se adaptaban a ello; usaban materiales más resistentes y empleaban cal, que era más resistente que el cemento actual.

 

Mediante un monitoreo vía satélite en temporada de huracanes en la Península de Yucatán, se comprueba que las poblaciones actuales quedan anegadas y las viejas ciudades mayas son los únicos puntos sin inundaciones, porque los mayas entendieron que debían situarse en zonas altas; hoy, se construye en barrancas y laderas.

 

Más allá de la capacidad de observar la naturaleza, influye el adaptarse a ella y no viceversa; los sistemas constructivos, la arquitectura y los materiales usados, los monumentos prehispánicos tienen plantas muy grandes, además se usaba un sistema de celular que se iban rellenado y se recubrían con estuco, lo que les daba mucha elasticidad.

 

Es cierto que en el caso de las pirámides se trata de edificios ornamentales y no habitables; sin embargo, las antiguas civilizaciones aplicaron también materiales más resistentes a sus construcciones al no estar influenciados por conceptos de rentabilidad económica.

 

En la época prehispánica, los materiales eran distintos, utilizaban la cal que es un material muy noble y que, con los años, gana consistencia; el problema es que la cal es mucho más cara y difícil de aplicar, ya que la cal viva quema al tratarse y debe pasar por un proceso de apagado que supone más gasto, más riesgo y más tiempo.

 

De hecho, evitar el uso de la cal por los restauradores contemporáneos ha sido un problema para algunas de las construcciones históricas, ya que el cemento actúa distinto a la cal y arcilla, y aunque resuelve el problema de momento, a la larga es un elemento que repercute negativamente en las construcciones.