Fetiches sexuales que rayan en lo extravagante

 
Gustavo Mirón Reyes

Todos sin excepción tenemos algún tipo de fetiche sexual, los hay desde los más leves como el gusto por la lencería hasta algunos extremos como la necrofilia; sin embargo, hay otros que rayan en lo increíble.

 

Dentro de esta lista podemos nombrar el Infantilismo parafílico, que consiste en colocarse un pañal y actuar como bebés ante la pareja, una costumbre que se tomó con humor en el filme Gigoló por Accidente.

 

Tenemos la Hematofilia o hematolagnia, un fetiche extremo en el que es usada la sangre para la propia excitación. Dicha acción podría derivarse del éxito comercial que tienen las historias de vampiros.

 

De la mano del fetiche anteriormente mencionado tenemos la Odaxelagnia, que consiste en morder a la pareja sin que esto implique causarle alguna herida sangrante. Aunque si lo que te gusta es el sufrimiento, está la Dacryfilia o Dacrilagnia, que se basa en excitarse con el llanto de la otra persona.

 

La Autoandrofilia es exclusiva de mujeres: prefieren sentirse hombres y asumen el rol masculino. Esto se presenta tanto en mujeres heterosexuales como en lesbianas.

 

En tanto, la Somnofilia es también conocida como el fetiche de “La bella durmiente”, pues tiene como base el tocar a la pareja mientras está dormida, generando un ambiente total de sumisión.

 

Sin embargo, la que se lleva las palmas es la Acrotomofilia, que es la fijación por las personas que han perdido alguna extremidad del cuerpo o tienen alguna malformación. El filme español “Pieles” es claro ejemplo de esta parafilia.