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"Terror en la obscuridad" y "Una mujer sin filtro", desastre y mediocridad fílmicos

Antes de que comiencen a estrenar las películas que suenan como favoritas para acaparar la edición 90 de la estatuilla dorada, dos títulos comerciales han arribado a las marquesinas de la entidad: "Terror en la obscuridad", un filme estadounidense de suspenso dirigido por el español Miguel Ángel Vivas y "Una mujer sin filtro", versión mexicana de la cinta "Sin filtro", uno de los metrajes más taquilleros provenientes del territorio chileno.

 

En cuanto al primero, la premisa toma como referencia los partos inducidos llevados a cabo en el vecino país del norte para construir una obra, supuestamente de terror físico y sicológico. Lo cierto es que dicho filme se ha convertido en uno de los más ridículos del género en la última década.

 

De tal tamaño es el descalabro de una película que, de haberse estrenado en salas comerciales de Estados Unidos, fácilmente estaría nominada a los premios Razzies, aquellos encargados de "honrar" a lo peor del cine hollywoodense. Y es que a pesar de los esfuerzos de la protagonista, Rachel Nichols ("G.I. Joe: The rise of Cobra"), para sacar avante su papel de mujer embarazada y angustiada por salvarse de las garras de una "terrible" psicópata, el argumento tan inverosímil arruina todo lo demás.

 

Mención deshonrosa especial para la antagonista personificada -desafortunadamente- por la mexicana Laura Elena Harring ("Mulholland drive"), que da cátedra de lo que ningún aspirante a actor, absolutamente ninguno, debe hacer en su carrera artística o en la pantalla grande. Su rol es tan exagerado que causa pena ajena y humor involuntario.

 

Su personaje "brilla" por tener la cabeza más potente del séptimo arte, como si fuera una especie de mujer biónica, que se mantiene de pie a lo largo de toda la trama, sin importar que recibe múltiples golpes con la tapa de porcelana de un baño, así como con una cámara de metal y además, se ve involucrada en un fuerte accidente automovilístico.

 

Ni hablar de uno de los asesinatos escenificados, probablemente, el parricidio más estúpido de la cinematografía mundial. Aunado a esto, "Terror en la obscuridad" adolece de varias fallas en su montaje de sonido, pues efectos como el de un cepillo eléctrico, el choque de dos automóviles o el chillido de un perro suenan huecos y falsos. Una obra solamente recomendable si quieres mal gastar tu dinero o joderle la existencia a tu enemigo número uno.

 

Por su parte, "Una mujer sin filtro" es otra de las "tropicalizaciones" nacionales que del séptimo arte sudamericano ha decidido realizar nuestra industria cinematográfica, específicamente Videocine. En este caso, le tocó el turno a la exitosa puesta andina "Sin filtro", cuyo argumento sigue a una treintañera cansada de reprimir sus emociones y harta de complacer a las personas que la rodean.

 

Si bien había temor porque dicho metraje echara a perder la historia original por tener detrás a una empresa caracterizada por fabricar basura, el resultado no es tan desagradable como se creería. Digamos que aprueba "de panzazo", en especial por el empeño de la protagonista Fernanda Castillo por no lucir acartonada.

 

Básicamente, "Una mujer sin filtro" es casi una calca de la cinta chilena, solo que con un elenco menos afortunado, empeñado en incluir rostros conocidos de la "stand up comedy" mexicana, como Daniel Sosa (en un rol muy estereotipado) o Sofía Niño de Rivera, así como "comediantes" muy vistos hasta el hartazgo, por ejemplo, Mara Escalante.

 

Sin embargo, se debe reconocer que Castillo no está sobreactuada como varios de sus acompañantes, como el actor que personifica a su pareja, Alejandro Calva. El manejo del humor no es tan desangelado como se apreciaba en el "tráiler" o adelanto promocional.

 

Eso sí, se nota la hipocresía o mojigatería de Videocine, pues dejan de lado escenas o secuencias que muestran a personajes bisexuales dándose un beso o imágenes de los genitales masculinos, algo que se agradece en la versión chilena, en donde los creadores no andan dándose golpes de pecho por situaciones que dejaron de ser un tabú en la sociedade en pleno siglo XXI.

 

En general, aunque "Una mujer sin filtro" concentra sus baterías en alargar los sub tramas de personajes irrelevantes e ignora personajes clave de la versión original, como el exnovio de la protagonista, se deja ver. En conclusión, para la audiencia que no ha podido ver la obra original, resultará una agradable forma de matar el tiempo. Ni más ni menos.

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