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Alberto Ramírez

Los antibióticos naturales son aquellos remedios procedentes del mundo vegetal que son capaces de inhibir el crecimiento de microorganismos o de eliminarlos y son capaces de evitar o curar muchas enfermedades.

 

La naturaleza se ha encargado de ofrecer al ser humano desde tiempos ancestrales un abanico de plantas con potentes propiedades antibióticas, que han sido consideradas remedios altamente desinfectantes e inmunoestimulantes.

 

Siempre que sea posible, es preferible recurrir al uso de antibióticos naturales, antes que a los medicamentos sintéticos, ya que los remedios naturales son menos agresivos con el organismo e igual o más efectivos que los tratamientos farmacológicos.

 

El efecto de los antibióticos naturales es luchar contra la mayoría de bacterias causantes de enfermedades, además estas plantas estimulan las defensas naturales del organismo, sin producir los efectos destructivos de los medicamentos antibióticos sobre la salud intestinal y del organismo.

 

Los antibióticos naturales se diferencian de los antibióticos sintéticos, es decir, aquellas moléculas químicas aisladas o producidas en laboratorios, porque respetan los microorganismos beneficiosos para el organismo; por ejemplo, los que son necesarios en la flora intestinal. Los medicamentos antibióticos atacan a bacterias saludables que conviven en el intestino.

 

El uso de plantas medicinales presenta menor riesgo de reacciones adversas graves, siempre que se utilicen adecuadamente; los medicamentos, en cambio, son sustancias más puras y potentes que se deben utilizar con más precaución.

 

Las plantas son un recurso más asequible, económico y fácil de conseguir que los medicamentos; además, el uso de plantas como antibióticos naturales no produce resistencia a los antibióticos, un problema que ocurre por el uso desproporcionado de estos fármacos entre la población y que es causante de muchas infecciones recurrentes, incluso el uso de muchos medicamentos antibióticos puede ser peligroso por acumulación.

 

Los antibióticos naturales son la primera opción a elegir cuando aparecen procesos infecciosos gripales, típicamente caracterizados por dolor de cabeza, mucosidades, retención de líquidos y extremidades frías.

 

Sin embargo, a pesar de las grandes ventajas que tiene la fitoterapia, existen determinados microbios que son difíciles de erradicar con medicinas naturales o que son capaces de producir enfermedades graves y que por lo tanto hay que actuar con rapidez.

 

Bajo la sospecha de una enfermedad infecciosa que requiera del uso de fármacos antibióticos u otros tratamientos, se debe acudir al médico. Entre algunos síntomas de infección que alertan la necesidad de acudir al médico, está la fiebre más de 38 grados centígrados; dolor, malestar o febrícula que no mejora o que empeora; retortijones intestinales dolorosos, diarrea de más de 3 días; haber estado en contacto con algún patógeno en el último mes; tos crónica; heridas infectadas, malolientes, con pus o secreciones.