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La inseguridad ha cambiado las costumbres de los ciudadanos

Los índices de inseguridad en la capital poblana van al alza y prueba de ello son los datos publicados ayer en Imagen Poblana: 7 de cada 10 capitalinos no se sienten seguros en la calle y temen ser presa de los delincuentes.

 

La realidad es que los ciudadanos se han visto afectados de manera importante en su vida cotidiana y han tenido que cambiar sus hábitos, en la medida de lo posible, para no formar parte de las estadísticas delincuenciales.

 

Tal es el caso de Gabriel, vecino del fraccionamiento Plazas Amalucan, quien en días pasados fue víctima de la delincuencia cuando al regresar a casa, después de sus actividades laborales, le robaron dos llantas de su camioneta, además de que los ladrones aprovecharon para romper el cristal del vehículo y sustraer objetos.

 

“No fueron ni 10 minutos los que deje la camioneta afuera; ahora lo que hago y hacemos los vecinos es guardar los autos a cualquier hora del día. Son gastos que no están contemplados dentro de tu presupuesto, cada llanta tendrá un costo de 10,000 pesos mínimo y es necesario hacer el desembolso, porque es mi medio de transporte para mi trabajo. Por supuesto que damos gracias a Dios que estamos vivos, pero no es justo que los gobiernos a la hora de cobrarte el agua, la luz, el predial, se ponen severos y exigentes, pero cuando se trata de pedir por nuestra seguridad, se esconden”.

 

Dijo que aunque trata de vivir de manera normal, la inseguridad lo ha afectado de tal forma que ha pensado colocar cámaras de seguridad afuera de su hogar, así como poner un tope en su calle, “porque solo de esta forma los ladrones no tendrán tan fácil la forma de escapar”.

 

De igual forma, Rosy es propietaria de una tienda de abarrotes que ya en más de una ocasión ha recibido la ingrata visita de los amantes de lo ajeno, quienes se llevaron todo el dinero de la venta del día.

 

“Llegaron por la noche, ya a punto de cerrar, entraron y me pidieron todo el dinero o si no me disparaban, traían la pistola en la mano, no me quedo más que entregarles todo el dinero, pero el susto nadie me lo quita”.

 

Reportó los acontecimientos al 911, llegando las patrullas municipales 30 minutos después de los hechos, “ya para qué llegan, por eso no hay confianza en ellos, no están cuando los necesitas”.

 

Por tal motivo, Rosy ha cambiado sus horarios para abrir y cerrar su negocio, aunque esta acción le ha perjudicado en sus ingresos, “porque mucha gente sabía que cerraba a las 10:30 de la noche y venia mucha gente; ahora cierro a las 8 o a más tardar a las 9 de la noche, lógico que tengo pérdidas, porque ahora se van a otro lado a comprar o se van al Oxxo”.

 

También, agregó, se ha visto afectado su ingreso porque se vio en la necesidad de colocar rejas a la entrada de su tienda, y ha causado un poco la molestia de sus clientes, ya que no pueden elegir el producto de forma personal.

 

“La gente llega a la tienda por algo, pero la mayoría de las veces terminan llevándose más cosas, pero ahora que puse la reja por mi seguridad, todo me lo piden desde afuera y solo se llevan por lo que vienen, y sé que me está afectando económicamente, pero también tengo que ver por mi seguridad, porque nadie lo hace”.

 

Por último, está el caso de Paty Méndez, quien tuvo que cambiar sus hábitos diarios por un asalto que sufrió y la despojaron de sus pertenencias.

 

“Me levantaba muy temprano y me iba al gimnasio a las 6 de la mañana, todos los días, pero una ocasión saliendo de casa no hice más que cerrar el portón y me quitaron la maleta, el celular y mi bolso, ya me estaban esperando”.

 

A partir de ahí, Paty se vio en la necesidad de cambiar de horarios y de hábitos, situación que afectó de manera considerable su ritmo de vida; poco a poco ha cambiado a este nuevo estilo.

 

“Dejé de ir al gimnasio por las mañanas, ahora voy tres veces a la semana; no contesto llamadas cuando suena mi celular y ando por la calle, me dejaron muy asustada, la verdad ya me da miedo salir sola a la calle; pido Uber unos días, otros voy en carro y en ocasiones me lleva mi papá, cuando salgo del trabajo, salgo junto con algunos compañeros de trabajo, ya no salgo sola”.

 

Este tipo de conductas no las hacía hasta que fue asaltada a mano armada, “quedé traumada, me da mucho miedo salir sola y luego ver las noticias de que siguen asaltando, me da mucho miedo”.

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