Utopía

Un síntoma del fracaso del sistema económico

Eduardo Ibarra Aguirre

La desigualdad en el ingreso siguió en aumento en 2016. Ocho magnates poseen una riqueza que equivale al ingreso de 3 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad –también casi la mitad de la población del planeta que es de 7 500 millones de habitantes–, de acuerdo al reporte de la organización Oxfam, con motivo del Foro Económico Mundial que reúne en Davos, Suiza, a los dueños de la aldea global, sus empleados de élite y los gobernantes de muchos países.

 

La súper concentración de riqueza sigue imparable. El crecimiento económico sólo beneficia a los que más tienen”, concluye en el informe la confederación que actúa en más de 90 países y que fue fundada en Oxford, Inglaterra en 1942 para luchar contra el hambre.

 

La conclusión de los informantes está respaldada en el registro de tendencias que no son nuevas, son poco conocidas gracias a los éxitos intelectuales y propagandísticos de los que pujan por la defensa del modelo económico dominante como el mejor.

 

Las cifras proporcionadas por Oxfam reconfirman lo postulado: El 1% más rico de la población de la Tierra posee más que el restante 99%. Esa élite de la plutocracia registró 82% del crecimiento patrimonial de 2017. Y los multimillonarios aumentaron entre 2016 y 2017 más que nunca en la historia.

 

“La desigualdad social es una traba para la eliminación de la pobreza en el mundo”, advirtió Jörn Kalinski, de Oxfam Alemania. “Es veneno para nuestra sociedad”. Y reconoció los avances en la lucha contra la pobreza extrema.

 

Con datos del Banco Mundial, la cifra de personas que cuentan con menos de 1.9 dólares al día se redujo a la mitad entre 1990 y 2010, y bajó más aún en los últimos siete años. México no es la excepción, datos oficiales muestran avances importantes –mucho más allá del millón que se atribuye en un spot José Antonio Meade cuando despachó en Sedesol–, en la reducción de la pobreza extrema (miseria). Sé que es “políticamente incorrecto” registrarlo para quienes apuestan a la agudización de las contradicciones como la vía para la transformación nacional.

 

A pesar de lo anterior, la creciente desigualdad de ingresos impide que el número de personas que salen de la extrema pobreza sea más elevado.

 

La concentración de la riqueza no es un fenómeno nuevo en el neoliberalismo (capitalismo salvaje), como ya fue apuntado; desde 2010, es decir, en plena crisis por el estallido de la burbuja financiera en 2008, la riqueza de la plutocracia aumentó 13 por ciento anual en promedio, a tono con la evaluación de Winnie Byanyima, directora del organismo humanitario. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017, se produjo el mayor aumento en la historia del número de personas con una fortuna que supera los 1 000 millones de dólares: son nueve multimillonarios nuevos por año.

 

Las 1 810 personas con una fortuna superior a 1 000 millones de dólares que integran la lista Forbes de 2016 poseen 6.5 billones de dólares, la misma riqueza que 70% de la población más pobre de la humanidad. Si los archimillonarios mantienen su nivel de rentabilidad, dentro de 25 años existirá el primer billonario en el mundo, con una fortuna de al menos 1 billón de dólares.

 

La conclusión de Byanyima es categórica y los liberales del oligopolio mediático provenientes de la academia y del periodismo, es recomendable que la valoren sin prejuicios ideológicos: “El boom de los multimillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico”.