“Comprar” facturas para simular gastos puede salir más caro

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Ángel Trinidad
 
Alberto Ramírez

Existen personas que lucran con la emisión de comprobantes fiscales, a las que se conoce como empresas fantasmas o EFOS, porque facturan operaciones, compras o servicios que en realidad nunca se llevaron a cabo, es decir, simulan que los contribuyentes a quienes expiden facturas son sus clientes.

 

La intención de estas empresas fantasmas es convencer a los contribuyentes de que al comprar estas facturas reducirán sus impuestos, a cambio de pagarles una comisión, que regularmente atiende a un porcentaje del monto de la factura.

 

En entrevista para Imagen Poblana, el delegado de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (PRODECON), César Iván de la Torre Flores, alertó a los contribuyentes a no perder de vista que al “comprar” estas facturas o comprobantes fiscales digitales se están convirtiendo en EDOS, es decir, en personas o empresas que simulan un aumento en sus gastos de operación para pagar menos impuestos, al deducir esas facturas, lo que los hace partícipes de esquemas de operaciones fraudulentas.

 

“Hay muchas empresas que son de papel y que se crean con el fin de poder emitir facturas, las cuales no están respaldando una operación real, sino que se ofrecen a los contribuyentes con la promesa de disminuir el pago de impuestos que realizará en el mes o en el año”.

 

El EFO es la entidad que factura operaciones irreales, es decir, si una empresa genera ingresos de 5 millones de pesos, pero con estos gastos (que ofrecen estas empresas fantasmas) que no son de operaciones reales se declaran gastos de 3 millones, el ingreso neto de ganancia será únicamente de 2 millones de pesos, que serán declarados ante el SAT.

 

Sin embargo, de la Torre Flores aseguró que el SAT, en el artículo 69, tiene la facultad de revisar y verificar si determinada empresa está incurriendo en este delito y hacer visitas de manera sorpresiva, y de considerar que se está incurriendo en alguna anomalía, jurídicamente le quitan efectos a la empresa y es notificada a través del Diario Oficial de la Federación, para que en un plazo de 15 días presente pruebas que comprueben lo contrario; una vez que se presentan, la autoridad tiene 5 días para emitir una resolución definitiva para desvirtuar esa presunción de que es una EFO.

 

Dijo que dentro del procedimiento del SAT se les cataloga provisionalmente como EFOS a aquellas empresas que no representan alguna actividad y que, sin embargo, en años anteriores hacían declaraciones fiscales con altos montos.

 

El delegado mencionó que, en un acumulativo de 2014 hasta el 1 de febrero de 2018, el SAT publicó una lista definitiva de 4,080 contribuyentes considerados como EFOS, en la cual aparece el RFC del contribuyente, el nombre, el número y fecha de oficio cuando se le consideró como EFO y la fecha en que se publicó en la página del SAT.

 

Esta forma de operar puede tipificarse como un delito de defraudación fiscal, y de manera penal como acto simulado.