Si las paredes (o el ADO o Los Fuertes) hablaran: sitios sui generis para la pasión

Foto: 
Ángel Trinidad
 
Jaime López

La Casa de la Cultura, la cocina de un hotel, el cerro de Los Fuertes y los baños de los antros resaltan como los lugares menos comunes en donde poblanas y poblanos han desahogado su apetito sexual. Así lo señalaron algunos ciudadanos en un sondeo efectuado por Imagen Poblana.

 

"La Casa de la Cultura, en un camión del ADO y en el cerro, entre las plantas", expresó Diana, actriz de teatro, quien destacó que cada una de dichas experiencias se dio de manera espontánea, con un amigo que se distinguía por vivir con locura y media.

 

Por su parte, Carlos, también intérprete escénico, platicó que el despacho de su progenitor, la cochera de la casa de su hermano y la cocina de un hotel han sido los lugares en los que ha practicado el acto amatorio, en el que los cuerpos pierden la dimensión del tiempo y el espacio.

 

"Me hospedé en un hotel de la Ciudad de México por cinco días y conocí a otro huésped colombiano como de mi edad, y desde que nos vimos hubo tensión sexual, así que compartimos números telefónicos, salimos a comer (...) En su última noche, yo fui a la cocina, porque los huéspedes podíamos usar la cocina también. De la nada me abrazó, sabía a lo que iba y nuestras mutuas erecciones ya se tocaban en el abrazo, nos dimos todo el tiempo del mundo, al menos una hora en la cocina sobre la mesa, para luego pasar al cuarto, desnudos por todo el hotel sin pudor ni pena a que nos vieran", detalló.

 

Asimismo, los testimonios de otros ciudadanos incluyeron al Paseo Bravo, al mirador de la zona de Los Fuertes (sobre todo si las parejas llevan automóvil), incluso el Parque Juárez, localizado en frente de Plaza Dorada, como algunos de los sitios no convencionales en los que se han animado a "echar pata", sin importar que los vean o de que los detengan las autoridades.

 

En menor grado, las oficinas, los elevadores y los baños de los antros resultaron ser otros de los sitios en las cuales las parejas poblanas le han dado rienda suelta a sus bajos instintos, con el objetivo de experimentar, o motivados por la adrenalina del momento.

 

Mientras que los cines, aquellos que pertenecen a las cadenas comerciales y no los XXX, fueron mencionados como algunos de los lugares más frecuentes para demostrar la pasión con la pareja en turno.

 

Sobre las razones, aparte de la adrenalina, por las que las personas tienen sexo o hacen el amor en rincones "sui géneris", la sicóloga Ethel Crespo explicó que varían según el rango de edad. Por ejemplo, respecto a los jóvenes de 16 a 22 años, dijo que ello obedece a la necesidad de experimentar cierto tipo de sensaciones, aunque también se lo atribuyó a la falta de dinero o espacios íntimos propios.

 

"Creo que el hecho de que busquen ese tipo de lugares tiene que ver, en chavos jóvenes sobre todo, que muchos no tienen dinero, entonces no van a buscar un lugar que les genere un gasto, o muchos no se van a ir a su casa, por supuesto. Buscan un espacio ‘cómodo’ y en donde estén en plenitud sin que nadie los moleste", apuntó.

 

Aconsejó protegerse siempre de cualquier tipo de enfermedad venérea, así como cuidar la integridad de sus parejas, si tienen el propósito de hacer el amor en lugares públicos o en los que corran el riesgo de ser descubiertos por otras personas.

 

No obstante, vio con buenos ojos que la gente disfrute su sexualidad, pero exhortó a que piensen bien en las consecuencias, a que tomen las debidas precauciones.

 

Así que ya lo sabe, sea creativo y atrevido, busque lugares que aumenten su disfrute sexual, pero siempre teniendo cuidado, no deseando ir a parar al hospital a medio vestir, ni ser extorsionado por policías corruptos que lo quieran remitir con todo y cuerpo del deleite.