Reveses y regaños del TEPJF al IEE, la constante en procesos electorales

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Luis Alberto Cataño

Hablar del Consejo General del Instituto Electoral del Estado (IEE) es hablar de los ridículos en que ha quedado por los continuos reveses del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) durante los últimos años a los consejeros locales, gracias a malas decisiones y peores resoluciones.

 

Las recientes decisiones de la máxima instancia jurídica en materia electoral que respaldan a los aspirantes a candidatos independientes han puesto de nuevo en entredicho el trabajo de los consejeros y las decisiones que han tomado a lo largo de los últimos dos procesos electorales.

 

Apenas en los últimos 15 días, la sala superior del TEPJF resolvió dos sentencias que dieron reveses a la decisión del Instituto Electoral local; el primero obligó a los consejeros a dar 30 días más al aspirante a candidato a la gubernatura Enrique Cárdenas Sánchez, para la recolección de firmas de apoyo ciudadano.

 

Y apenas el 8 de marzo, el Tribunal volvió a salir en defensa de los aspirantes y corregir a los consejeros locales, pues también dispuso que la contendiente para ser candidata a la alcaldía capitalina, Ángeles Navarro Rueda, no necesita tres por ciento de las firmas para aparecer en la boleta electoral, sino solo el 1 por ciento, ya que los requisitos que pedían los consejeros locales eran excesivos e inalcanzables.

 

Por tanto, la aspirante necesitará apenas 12,595 firmas en vez de las más de 37,000 que le exigían hasta hace unas semanas.

 

Pero estos no son los primeros reveses que da el Tribunal al IEE: en el 2016, la excandidata independiente Ana Teresa Aranda ganó 17 juicios contra los consejeros por malos manejos, así como del leguaje usado por el Instituto y hasta el revés de su nulidad de registro, que fue rechazado por el pleno obligando al IEE a nombrar a la expanista como candidata.

 

Esto derivó también en que al término del 2016 Ana Tere emprendiera una lucha contra los consejeros para su destitución, con el argumento de ser árbitros parciales y serviles al gobierno estatal.

 

De igual modo, en 2017, sin elecciones de por medio, los magistrados salieron de nuevo a corregir la decisión de extinguir al PSI, ya que los consejeros locales olvidaron el detalle que la elección que debían medir para retirar el registro al no obtener el 3 por ciento de la votación, debía ser la de 2015 y no la 2016.

 

Por estas resoluciones constantes en contra el Instituto Electoral del Estado, es que los consejeros se han vuelto la burla institucional y con razón, pues el Tribunal se ha pasado los últimos dos años arreglando el trabajo mal hecho del IEE, a través de su Consejo General encabezado por Jacinto Herrera Serrallonga.

 

La cantidad obscena de recursos que corrigen las decisiones de los consejeros ha puesto en entredicho su trabajo e imparcialidad, que se manifiestan en constantes recursos de apelación e impugnaciones de parte de los actores políticos y que enrarecen el proceso electoral.

 

Hasta el momento, durante este proceso van dos reveses de la sala superior a nivel federal, toda vez que el Tribunal Electoral del Estado Poblano también ha sido parte en las decisiones malhechas al solapar las resoluciones del IEE.