Utopía

El candidato del Tribunal Electoral

Eduardo Ibarra Aguirre

Cuatro exclusivas firmas de un total de siete fueron suficientes para convertir a Jaime Rodríguez en candidato “independiente” (¿respecto de cuál poder fáctico y/o grupo político poderoso?) a la Presidencia de la República.

 

Como sintetiza el cartonista Magú: “¡Y con sólo cuatro pinches firmas!” O mejor aún, Helguera: “¿Qué importan 810,995 firmas falsas, si las de 4 magistrados son reales? Y así casi todos los cartonistas, articulistas y declarantes.

 

Sin embargo, El Bronco que dio no el brinco, sino un enorme salto gracias al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, está echado para adelante y no es para menos, altanero como ningún candidato porque ése es su fuerte, además de que juega el papel de bufón que faltaba en las campañas. Expertos afirman que es el Partido Revolucionario Institucional el que tiene mayoría entre los magistrados del TEPJF. Y el senador Zoé Robledo jura que “tres de los que avalaron la ilegalidad fueron los favorecidos por el tricolor y sus aliados para ampliar sus periodos de gestión en el tribunal”.

 

Si bien las hipótesis conspirativas cobran carta de naturalidad en temporadas en las que está en juego buena parte del futuro del país –pero no tanto como la propaganda asegura, no mientras la mayoría de los ciudadanos no se haga cargo de sus propios problemas en la plaza pública–, no es pertinente disociar el reencuentro entre Carlos Salinas y Enrique Peña, quienes mandaron el ominoso mensaje de “que están juntos en la batalla por la sucesión presidencial”. (https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/04/10/utopia-mensaje-de-pena-y...)

 

En política no hay casualidades. Y acaso por ello, además de por encontrarse en campaña por Palacio Nacional por tercera y última ocasión, Andrés Manuel López Obrador afirmó en Tequila, Jalisco, que Peña Nieto “instruyó” al TEPJF para que otorgara el registro a Rodríguez Calderón, con el objetivo de restarle votos; pero contrario a lo que planean, esa maniobra le dará más sufragios a él y afectará más a Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Margarita Zavala. Sobre todo a la esposa de Felipe Calderón que reculó para recibir los dineros del Instituto Nacional Electoral, después de jurar lo contrario y recibir millones de pesos de Alberto Báilleres, beneficiario de concesiones mineras de Calderón Hinojosa cuando desgobernó México.

 

Cierto es que en la víspera AMLO volvió a pronunciarse por el registro a todos los candidatos “independientes” y que el electorado decida, pero corrigió ante la vocación bufonesca del neolonés que aún pone y dispone en Palacio de Gobierno y que lo llevó a mostrar enseguida su encomienda: “Que se cuide, voy por él; voy a trabajar para lograr tener más votos que él”.

 

En política tampoco hay milagros por más chistes y desplantes del Bronco, el hombre que se formó en las filas el PRI a la sombra de Alfonso Martínez Domínguez, el regente capitalino en el que Luis Echeverría pretendió descargar la responsabilidad por la matanza de estudiantes del 10 de junio de 1971, en San Cosme, y más tarde gobernador de Nuevo León. Pero el “independiente” no quiere acordarse.

 

El INE y Jaime Rodríguez enhorabuena interponen sendas demandas jurídicas, en contra el uno del otro, pero el segundo ya despojó a Zavala del efímero monopolio de las candidaturas presidenciales “independientes”, y es ella la más perjudicada, aunque Obrador no debiera subestimar riesgos. La más dañada será la credibilidad del TEPJF cuando más lo requiere el país. Y cierto o no, Enrique Peña también.