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¿Por qué encarcelar a Lula? Respuesta en 3 gráficas

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El 7 de abril, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Da Silva, mejor conocido como Lula (diminutivo de Luis), se entregó a las autoridades. Lo recluyeron en la sede la Policía Federal de Curitiba en una prisión aislada que le impide escuchar a los miles de seguidores que desde afuera gritan por su libertad. Está condenado a 12 años y 1 mes de prisión por supuestos actos de corrupción en el caso Odebrecht, la petrolera trasnacional que sobornó a muchos gobiernos latinoamericanos para adquirir contratos. Lula ha sido juzgado y condenado sin ninguna prueba fehaciente, es un preso político. Para entender su situación debemos tener un panorama de la historia reciente de Brasil.

 

En los años sesenta del siglo pasado, Latinoamérica vivía un proceso intenso de industrialización, Brasil no era la excepción, sus gobiernos impulsaron una serie de reformas económicas que implicaron la nacionalización de diversas industrias, el reparto agrario, la ampliación de la matrícula educativa y la reivindicación de derechos sociales que lastimaron los intereses de las oligarquías, por lo que en 1964 lanzaron un golpe de estado militar, implantaron una dictadura y en contra de la clase trabajadora echaron abajo las conquistas ganadas.

 

La dictadura fue apoyada por Estados Unidos y perduró hasta 1990 cuando por sufragio directo se eligió por primera vez al presidente Fernando Collor de Mello, un derechista que impuso políticas económicas neoliberales pactadas en el Consenso de Washington. En esa elección, Collor de Mello compitió contra Lula, quién representaba la izquierda. A Collor de Mello le sucedió Itamar Franco y luego Henrique Cardoso que siguieron profundizando el neoliberalismo; en sendas elecciones también se presentó Lula como candidato.

 

En 2003, después de tres elecciones perdidas, ganó Lula. Él inició una reforma económica para poner fin al neoliberalismo. Su política económica estuvo basada en aumentar los subsidios populares, el control de la inflación, el impulso de la educación y la atención a los grupos vulnerables. Logró la reelección en 2006 y en 2011 su partido (PT) conservó el poder a través de Dilma Rousseff. En 2016 la derecha nuevamente asestó un golpe de Estado y mediante un juicio de procedencia destituyen a Dilma e inician un periodo de cacería contra los dirigentes de izquierda imputando cargos no probados. Hoy la derecha se mantiene en el poder a través de Michael Temer (apoyado por Estados Unidos).  

 

En octubre de este año habrá elecciones presidenciales, en cuanto Lula anunció su interés en presentarse como candidato, reactivaron la cacería y un juez lo condenó a prisión. ¿Por qué le temen a Lula? En 3 gráficas lo explicamos:

 

1. El ingreso por habitante aumentó. La gráfica 1 muestra el comparativo del PIB per capita de México y Brasil en dólares constantes. Note cómo al principio del gobierno de Lula (2003) las cifras entre ambos países eran muy similares. Al terminar (2011), el ingreso de los brasileños había aumentado 28%; mientras que el de los mexicanos apenas 4%.

 

 

Elaboración propia con datos de CEPAL (2003-2011)

 

2. La pobreza disminuyó. La gráfica 2 muestra el porcentaje de población en pobreza en México y Brasil. En 2003 había un porcentaje mayor de pobreza en Brasil; en 2011 los pobres en Brasil disminuyeron en 18 puntos porcentuales, mientras que en México aumentó ligeramente.

 

 

Elaboración propia con datos de CEPAL (2003-2011)

 

3. La desigualdad disminuyó. La gráfica 3 muestra el índice de Gini (cuando se acerca al cero la población es más igualitaria y cuando se acerca a 1 es más desigual). Observe que de 2003 a 2011 la desigualdad en Brasil disminuyó en 7 puntos; en México, apenas 2 puntos.

 

 

Elaboración propia con datos de CEPAL (2003-2011)

 

Es claro que el gobierno de Lula tuvo un impacto significativo en la calidad de vida de los brasileños, es claro que estas políticas afectan a la clase oligarca y al imperialismo; es claro que Lula es un peligro para los poderosos, por eso hoy está en prisión. En el mismo periodo, los gobiernos de Fox y Calderón mostraron incapacidad para mejorar los indicadores (ingreso, pobreza y desigualdad), hay indicios que pudieran estar implicados en casos graves de corrupción con Odebrecht y sin embargo no han sido juzgados ni por corruptos ni por ineficientes. Desde este espacio -y como académicos- nos unimos a las voces mundiales que exigen la libertad de Lula, el presidente obrero de Brasil.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos