Cinco shows de Stand Up en Netflix que sí valen la pena

 
Luis Alberto Cataño

Ya toda la comunidad televisiva en México se cansó de criticar a la standupera Sofía Niño de Rivera por su más reciente show estrenado en la plataforma digital Netflix, no tanto por sus señalamientos que rozaban la discriminación y el racismo, sino por la falta de contenido en sus chistes que quizá alegraron a los asistentes del Auditorio Nacional, donde se grabó dicho show, pero no a los consumidores en sus casas.

 

Pero para nuestra buena fortuna, Netflix le ha sabido apostar a este género que cada vez genera más adeptos y así como el show de la comediante capitalina, también hay otros que tienen de todo menos aburrimiento.

 

“Humanity”, del comediante inglés Ricky Gervais, es uno de ellos. Este show es claro, conciso y reflexivo, pero con cientos de risas nerviosas y culposas.

 

El comediante hace un relato de su vida y de lo que le acontece con una serie de críticas a sus detractores, pero agregando una dosis de humor negro; en ese punto aclara que los chistes ofensivos también caben en este tipo de shows; sin embargo, también aclara que estos deben tener contexto y no solamente soltarse nada más por reír.

 

En sí, se trata de un show extremadamente completo y que no está lleno de referencias extranjeras que a veces nos pierden, sino con situaciones que se ven en el día a día de cualquier profesionista.

 

Otro clarísimo ejemplo de diversión es “Dave Chappelle”, show homónimo del comediante afroamericano estadounidense. La referencia racial se debe a que centra su show en un montón de situaciones sobre los problemas entre blancos y afroamericanos en Estados Unidos a lo largo de la historia de aquel país y cómo se sobrelleva en pleno siglo XXI, pero todo con el humor negro característico de este tipo de comedia.

 

Además, hay referencias de cultura pop, de política, de las familias y todo eso que siempre termina con peleas entre la gente, pero que en este caso tienen un sentido humorístico imperdible.

 

“Thinky Pain”, de Marc Maron, cumple lo que promete: un show sencillo en el que un tipo viene a contarte su vida y a burlarse de todo lo que hizo mal y de cómo a nadie le importa lo que haya hecho bien, pero todo con una dosis innecesaria de neurosis.

 

La sencillez de este show es exquisita, lo que hace más fácil interactuar con la vida del comediante de manera involuntaria, pues Maron se sienta en un banco y desde ahí te relata todo.

 

Es tan clásico que solo faltaba detrás de él, la pared de ladrillos.

 

También hay en español: uno es de la argentina Malena Pichot, titulado “Estupidez Compleja”, quizá uno de los mejores que se pueden encontrar en la plataforma de streaming, pues es un espectáculo que sí, trae reflexión sobre lo que hace la sociedad hoy en día y cómo nos comportamos, pero también relata con humor un montón de temas que muchas sociedades consideran controversiales.

 

Caso concreto los derechos de las mujeres, aborto, sexualidad, entre otros, cuyas referencias terminan en risas sumamente nerviosas e incómodas que ponen sobre la balanza el cómo pensamos hoy en día.

 

Y el otro del mismo idioma que parecerá a destiempo, pero es ejemplo de un show sencillo, claro y conciso: “Abrazo Navideño”, de Ricardo O’Farrill.

 

Sí, el comediante que todo mundo menosprecia por considerarlo un vendido para la televisión, también tiene un par de shows en Netflix y son de calidad respetable; en especial el segundo, que salió como un especial para las fiestas decembrinas.

 

El primero de ellos “Un abrazo genial” era cumplidor y daba risa con chistes que hacían referencia a cosas cotidianas, pero en la versión navideña, cumple con una burla a lo que pasa en apenas tres o cuatro días en las familias mexicanas.

 

Cuenta además con un musical y una burla hacia los malos chistes del primer show, que sí dan gracia al presentar un giro al material ya utilizado.

 

La verdad es que no tiene que ser navidad para verlo, pero cae mejor cuando está en un contexto como este tipo de fiestas.