Pedro Infante, el ídolo carismático que se niega a morir

 
Jaime López

Este 15 de abril se cumplen 61 años de la partida de Pedro Infante, probablemente el máximo ídolo de la época de oro del cine mexicano y uno de los artistas más emblemáticos de la cultura popular nacional.

 

Es tal su reconocimiento y relevancia que su nombre ha sido referenciado más allá de las fronteras mexicanas, siendo el ejemplo más reciente la cinta animada estadounidense "Coco", en la que supuestamente sirvió de inspiración para uno de los personajes.

 

Por ello resulta oportuno recordar las razones por las que el actor de "Pepe el Toro" se convirtió en una de las figuras más importantes del imaginario mexicano.

 

Al respecto, Mauro Castro, productor de música independiente, opinó que el ganador del Oso de Plata en Berlín por "Tizoc", tenía  un timbre vocal peculiar, por lo que resaltó  en el género de la balada y marcó una brecha entre dicho género y el bolero ranchero.

 

Mencionó que el ídolo de Guamúchil no tuvo una preparación académica, a diferencia de Jorge Negrete, pero Infante se hizo de una voz muy cercana al pueblo de México.

 

En el ámbito cinematográfico, el estelar de "Sobre las olas" adquirió una notoria fama luego de dar vida a una gama de personajes relacionados con las clases populares y marginadas de México: un padre de familia amoroso pero enojón en "Los tres huastecos", un humilde carpintero que sufría diversas tragedias en "Nosotros los pobres" y un ingenuo indígena de buen corazón enamorado de una mujer adinerada en "Tizoc", por nombrar algunos.

 

Pedro Infante, contemporáneo de Sara García, Luis Aguilar y Blanca Estela Pavón, cimentó su éxito por representar papeles vinculados con las clases más desprotegidas.

 

No obstante, algunas voces han señalado que el ídolo en cuestión fortaleció aquella visión estereotipada que tienen los extranjeros sobre los residentes del territorio azteca por lo del mariachi, el hombre calado y bigotón, o el macho mujeriego.

 

Sea verdad o mentira esto último, no se puede negar que Infante era dueño de un gran carisma que dominaba a la perfección el género del melodrama, por lo que verlo haciendo corajes con "La tucita" o llorando desconsolado por la pérdida de su hijo en uno de los filmes sobre "Pepe el Toro" resultaron memorables en dicho género, así como un deleite para las masas.

 

Asimismo, el ganador de un Ariel por "La  vida no vale nada", considerado el actor fetiche del director Ismael Rodríguez, puso en el centro de atención aquel cine nacional ubicado en los ranchos y en las vecindades.

 

La muerte fue el elemento que lo convirtió en una leyenda

 

La inesperada y trágica muerte de Pedro Infante es lo que, según resaltan algunos analistas, convirtió a dicho cantante en una de las más grandes leyendas de la cultura popular.

 

Da fe a lo anterior algunos de los mitos creados en torno al intérprete de "Amorcito corazón": que si su cuerpo nunca fue correctamente identificado o que si el accidente de avión en el que murió fue una pantalla para esconderlo de la persecución encarnizada del hijo de un expresidente, quien odiaba al artista por haberse metido con su esposa, entre otros.

 

Aunado a ello, la aparición en los años ochenta de Antonio Pedro, con la misma edad que hubiera tenido el protagónico de "¿Qué te ha dado esa mujer?" si no hubiera muerto, y con varias similitudes físicas al mismo, acrecentaron el mito de que Infante jamás estuvo a bordo del vehículo estrellado en el sur del país, el 15 de abril de 1957.

 

Rumores que para algunos solo fueron reflejo de una comunidad aferrada a no soltar a uno de los últimos ídolos nacionales, uno que no se da en racimos, sobre todo en los tiempos que vivimos.