Parque Juárez, el Benemérito se retuerce entre basura

Foto: 
Angel Trinidad
 
Jaime López

La falta de áreas verdes, junto con la carencia de limpieza y mantenimiento en las zonas deportiva y recreativa, han convertido al Parque Juárez (ubicado frente a Plaza Dorada) en uno de los epicentros familiares más descuidados de la mancha urbana de Puebla.

 

Pese a lo anterior, progenitores y vástagos se dan cita atraídos por los (pocos) inflables y la renta de cuatrimotos, pues estos "atractivos" resultan ser medios idóneos para mantener entretenidos a los "reyes del hogar".

 

De ese modo, las familias "matan el tiempo", aprovechan lo que les queda de su descanso dominical, sin importarles mucho que para ello deban ensuciarse los pies, debido a las extensas y predominantes porciones terrosas del parque.

 

Igualmente, el miedo a la salmonelosis es hecho a un lado por los visitantes, a pesar de que la falta de higiene, que caracteriza el entorno, es caldo de cultivo de esa y otras enfermedades. Así, la gente ingiere gustosamente frituras o tacos de carnitas, aunque alrededor, muy cerca, haya personas que llevan a sus mascotas a que defequen, o varios individuos estén tirando sus desperdicios en esos momentos.

 

 

Son las áreas cercanas a la avenida Manuel Espinosa Yglesias y a la 43 oriente la que presentan mayores deficiencias de mantenimiento, ya que los árboles no han sido pintados desde hace mucho tiempo y los depósitos de basura brillan por su ausencia.

 

Aunado a ello, todavía es visible en algunos puntos la propaganda política con la que Blanca Alcalá compitió para la gubernatura de 2016, lo que evidencia el desinterés de las autoridades por uno de los parques más concurridos de la capital.

 

Da fe de eso último las decenas de clanes y personas que pasan su fin de semana en ese lugar, ya haciendo ejercicio con sus bicicletas, ya viendo a los niños usando los inflables de Frozen y Angry Birds, o ya riéndose de la gente que utiliza la cama elástica.

 

Por su parte, diversos padres de familia deciden invertir 50 pesos para darse seis vueltas en cuatrimotos con sus hijos. Como si fueran protagonistas de la saga fílmica "Mad Max", comandan aguerrida y alegremente dichos vehículos, mientras se sacan la foto del recuerdo con sus retoños.

 

Sin estar conscientes, los jefes de familia han sido testigos de cómo el Parque Juárez se ha vuelto un microespacio apocalíptico, en donde el descuido y la falta de mantenimiento son dueños y amos.

 

 

Tortugas para jugar despintadas, un fragmento cercado con una cinta amarilla que prohíbe el paso, así como una estatua del Benemérito de las Américas usada como mingitorio, son otros de los ejemplos del maltrato y abandono al Parque Juárez, un lugar que pide a gritos una profunda intervención o mínimo una "manita de gato".

 

En ese sentido, el ayuntamiento de Puebla anunció hace meses la remodelación del Parque Juárez, con una inversión aproximada de 5 a 10 millones de pesos. Falta ver que el ayuntamiento capitalino en realidad use todo ese dinero y que lo haga de manera inteligente, con repercusiones benéficas a largo plazo, no solamente para callar bocas un rato o para tomarse la foto.