Acta Pública

El PRI se desvanece

Claudia Rodríguez

Son varias las versiones de que con el objeto de frenar al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador de la coalición Juntos Haremos Historia, distintos grupos del  sector empresarial habrían presionado directamente a José Antonio Meade de la coalición Todos por México y a la independiente Margarita Zavala, contrincantes en la justa electoral de López Obrador, para que declinen en favor del frentista Ricardo Anaya.

 

Pese a que tanto Meade como Zavala personalmente niegan la situación y los mensajes de distintos empresarios, lo cierto es que Javier Lozano y Jorge Camacho, respectivamente voceros de ambos candidatos, dan como válidas tales versiones.

 

Era de esperarse que ante un rumor cada vez más fuerte, distintos empresarios ya han empezado a desmentir tal versión. Hay quienes dicen que trabajarán con cualquiera que arribe a la Presidencia, pero otros acusan que Andrés Manuel está preparando el escenario de la víctima cuando pierda la contienda electoral.

 

No hay que olvidar que el primero que puso sobre la mesa la posibilidad de que todos conformaran un bloque contra López Obrador fue Anaya, proponiendo que a él se le sumaran.

 

Toda esta situación, cierta o no –aunque cuando suena el río agua trae--, deriva por supuesto de la gran coincidencia de las encuestas de que en definitiva López Obrador es el mejor ubicado, en segundo lugar Anaya y en un muy lejanísimo lugar Meade.

 

Declinar a favor de Anaya sería un gran riesgo de credibilidad para él mismo y todo el supuesto bloque. Poco crédito tendrían todos ellos y la pregunta primera sería si eran o no verdaderos adversarios o comparsas en contra de Andrés Manuel.

 

De concretarse este súper bloque para atajar al puntero, en una medida desesperada, solo podrían concretarlo sin que fuera plasmado en la boleta, porque el tiempo para declinar por otro candidato ya expiró.

 

Pero al final, lo que queda de todo esto es que parte importante de los empresarios mexicanos creen que la democracia es lo que a ellos convenga y no el deseo expreso de las mayorías.

 

¿Qué tanto tiene que ver el sector empresarial en la remoción de dirigencia en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (CEN del PRI)?

 

¿Habrá sido la oferta priista a los empresarios quienes seguro claman resultados del candidato al que muchos apostaron?

 

En PRI naufraga y su candidato con todos ellos.

 

Ni los cincuenta y tantos promotores del voto de alto nivel han logrado hacer de su candidato “ciudadano” un elemento que saque la cara decorosamente por los malos gobiernos priistas.

 

Alguien engañó a Meade. La apuesta de que un priista gane de nuevo la Presidencia siempre ha sido un camino cuesta arriba que inició más allá del 2012, han sido décadas de vejaciones del poder en contra de sus gobernados.

 

Lo que nadie puede negar es que cada vez es más cierta la conformación de un bloque de distintos sectores y órganos de la Administración Pública en contra de López Obrador.

 

Hoy más que nunca el dinero privado dentro de la contienda electoral debe ser tema prohibitivo.

 

Acta Divina… A finales de 2017 y rumbo al presente proceso electoral, Claudio X. González Guajardo, empresario y presidente de las organizaciones Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Mexicanos Primero, señaló que México no necesita de un “mesías” ni de “iluminados”.

 

Para advertir… Para el sector empresarial mexicano, cualquier elección es cuestión de pesos y no de votos, pero con Meade y Peña Nieto su apuesta es perdedora.