“Centroamericanos” en cruceros, otro “oficio” que está en auge

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Enfoque
 
Alberto Ramírez

Ni extranjeros ni foráneos, se disfrazan pintándose la cara con carbón, fingen la voz, traen sus mochilas y llevan cobijas; en muchas ocasiones, portan identificaciones de un país centroamericano, pero son más mexicanos que el chile. Es otro “oficio” de vivales, como el de falso sacerdote.

 

En las últimas semanas, se ha vuelto a notar la presencia de un gran número de sujetos que se hacen pasar por “centroamericanos” como estrategia para mendigar en puntos ferroviarios y cruceros viales importantes de la capital poblana.

 

Los verdaderos migrantes van de paso y solo buscan ayuda para continuar su camino, dijo para Imagen Poblana Juan, un limpiaparabrisas que a diario se ubica en el cruce que forman la Diagonal Defensores de la República y avenida Tecnológico.

 

Mencionó que en los primeros meses del 2018, nuevamente muchos “centroamericanos” han invadido los cruceros para pedir limosna a todo automovilista.

 

Sin embargo, aseguró que la mayoría es más mexicano que el chile, y es que dijo que los que vienen de Centroamérica no permanecen más de un día pidiendo ayuda, mientras que los falsos permanecen por semanas pidiendo dinero en los cruceros.

 

“Se dicen guatemaltecos, hondureños, pero son más falsos, ahora ya hay algunos que limpian parabrisas, pero la gran mayoría les gusta el dinero fácil, nada más andan pidiendo limosna o ayuda supuestamente para irse al otro lado, pero es mentira”.

 

Estas personas que afirman provenir de países como Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, aseguran estar de paso y solo hacen una escala en la entidad para mendigar recursos para financiar lo que resta de su viaje.

 

Juan mencionó que muchos han tomado la estrategia de situarse en los cruces ferroviarios, con el supuesto argumento de que tan luego junten el dinero necesario, se suben al tren y continúan con su viaje.

 

Eso es mentira, aseguró, ya que muchos cambian de lugar, de identidad y de ocupación, y así sucesivamente, con la finalidad de engañar a la gente.

 

Muchos “centroamericanos” vienen de Tabasco, Veracruz, Chiapas o de Tlaxcala y han encontrado en la desgracia del migrante una forma de vida, y en algunos casos han hurtado o comprado una identificación a un migrante y esto les sirve para que la gente les crea.