Llenar los zapatotes de payaso: igual de difícil para ambos géneros

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Ángel Trinidad
 
Jaime López

Con motivo del Primer Festival Internacional de Payasas, que se llevará a cabo en próximos días, resulta oportuno indagar si para una mujer es o no difícil incursionar en el negocio del entretenimiento, en especial en ciertas disciplinas artísticas (como el cine) en las que la hegemonía del sexo masculino es marcada.

 

En entrevista con Imagen Poblana, Karen Tlahuizo, integrante de la compañía denominada “Las Gramelots”, precisó que la dificultad para desenvolverse en el ámbito del "clown"  no tiene que ver, al menos en su caso, con una cuestión de género, sino más bien con el tipo de propuesta artística a la que se dedica.

 

“Es difícil creo porque lo que trabajo, más allá de que sea mujer o sea hombre, la propuesta que hago, no tiene que ver con la imagen del payaso que conocemos. De ahí surge una dificultad porque soy una creadora que tiene una formación de laboratorios teatrales”, expresó.

 

En ese sentido, abundó que por lo general, la gente busca un espectáculo accesible para todos los gustos, pero sobre todo económico y no así contratar a alguien con una formación profesional o artística. Mencionó que los payasos concertados para fiestas de cumpleaños y otros actos sociales similares desempeñan más un rol de animadores que de "clown"

 

Sobre si ha sabido de casos en los que las payasas o mujeres inmersas en el negocio del entretenimiento perciban un salario menor al de sus colegas masculinos, la entrevistada señaló que no.

 

No obstante, platicó que sí se ha percatado de una falta de propuestas femeninas en los diversos festivales de payasos o artes circenses que se organizan en la entidad y el país.

 

“No he visto ni he sabido de ninguna compañera que le hayan pagado menos o le hayan cerrado la puerta por ser mujer, pero lo que sí está es que en festivales de circo, las propuestas son menos de mujeres y más de hombres, entonces no es una discriminación directa”, apuntó. 

 

Por otro lado, resaltó que las rutinas de las payasas suelen ser más introspectivas y subjetivas que las de los payasos, puesto que algunas exponentes del "clown" toman como base alguna experiencia personal (por ejemplo, un rompimiento amoroso) para desarrollar sus actos, mientras que los varones no se atreven a reflexionar sobre los problemas con los que lidian cotidianamente.

 

La especialista en "clown" teatral y hospitalario precisó que no hay un registro de cuántas mujeres payasas laboran en la entidad y agregó que solo conoce dos compañías que estén integradas por ellas, siendo las dos en la que trabaja: “Las Gramelots” y “Las Doctoras Apapacho”.

 

Remarcó su molestia porque la gente haga referencia a su oficio en diminutivo, es decir, llamarla "payasita" en lugar de payasa, "sin pinzas" de por medio.