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El cigarro mata a 180 mexicanos al día

El tabaquismo es responsable de más de 5’000,000 de muertes al año en todo el mundo; en México se registran más de 65,000 defunciones, lo que equivale a 180 muertes diarias, debido a esta adicción.​

 

En 1995, la mortalidad provocada por el tabaquismo en los países desarrollados fue de 2’000,000 de personas y en los países en desarrollo fue de 1’000,000; pero para el 2025 se calcula que en los países desarrollados aumentará a 3’000,000, mientras que los países en vías de desarrollo se incrementará a 7’000,000 de personas.​

 

Sin embargo, a pesar de estos números y toda la información que se genera en cuanto a los daños que causa este hábito, los fumadores no dejan esta práctica, debido a que la adicción a la nicotina es tan intensa que estimula los receptores en el sistema nervioso que producen placer, de manera semejante a como lo hacen otras sustancias; incluso, su gran capacidad adictiva se considera mayor que la del alcohol, la marihuana, la cocaína, entre otras.​

 

El humo del tabaco contiene alrededor de 3,500 componentes y 500 gases; entre los primeros se han identificado al menos 55 agentes cancerígenos, diversos metales pesados y elementos radioactivos. Entre los gases está el monóxido de carbono, que puede reducir la oxigenación de la sangre de un 25 a un 50%. La concentración de este gas en el humo del tabaco es inclusive mayor que en las emisiones de los automóviles, lo cual lo convierte en uno de los contaminantes más peligrosos que existen.​

 

El 60% de los aneurismas de la aorta son causadas por el tabaco, y en menores de 65 años es responsable de más de la cuarta parte de los infartos al corazón, debido a que los mecanismos más importantes son el daño a las arterias, producto de un efecto directo sobre la pared de los vasos sanguíneos, la menor oxigenación de la sangre y la mayor agregación de las plaquetas, que las hace más susceptibles a formar trombos o coágulos.​

 

Por otra parte, los cánceres más frecuentes por consecuencia del tabaquismo son los de pulmón y vías aerodigestivas superiores; sin embargo, el cáncer se produce no solo por el efecto directo del humo, sino en múltiples órganos que, a través de la circulación sanguínea, se exponen a las consecuencias de los diversos compuestos cancerígenos que contiene.​

 

Y por si no fuera suficiente, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) representa el prototipo de daño pulmonar debido al tabaquismo; en términos prácticos, el daño secundario es una vejez prematura, pero los problemas cardiovasculares, los diversos tipos de cáncer y la EPOC aumentan con la edad; incluso, entre los fumadores, estos padecimientos pueden presentarse antes y con mayor frecuencia, lo que implica una reducción en la esperanza de vida de hasta 20 años.​

 

 

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