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La intolerancia a la lactosa también se da por una condición genética

La intolerancia a la lactosa se debe a una deficiencia en la lactasa, una enzima que hay en el intestino delgado y que degrada el azúcar de la leche en glucosa y galactosa, afirmó el gastroenterólogo Fabián Arias Carrasco.

 

En entrevista para Imagen Poblana, el médico advirtió que no todos los casos de intolerancias alimentarias se dan por una atrofia a las vellosidades del intestino, sino que a veces suelen ser genéticas.

 

“No en todos los casos hablamos de intolerancias alimentarias secundarias que a la larga pueden desaparecer; también se dan casos de varias intolerancias primarias a la lactosa que suelen ser genéticas y se producen por que a una determinada edad, dentro de la adolescencia o en la edad adulta, el gen que produce la lactasa deja de hacerlo y, por tanto, el organismo deja de digerir la lactosa”.

 

Arias Carrasco aseguró que en la actualidad hay muchas personas que no solo padecen una intolerancia alimentaria, sino que tienen varias a la vez; por ejemplo, gente que tiene celiaquía e intolerancia a la lactosa, o a la fructuosa o al sorbitol.

 

El especialista agregó que en la vellosidad intestinal están las enzimas encargadas de descomponer el gluten, la lactosa, la fructuosa o el sorbitol, por lo que muchas de estas intolerancias alimentarias se deben a una atrofia en las vellosidades del intestino, provocada por una intolerancia alimentaria principal.

 

“Cuando se produce una atrofia en las vellosidades del intestino, las enzimas que se encargan de descomponer el gluten, la lactosa, la fructuosa o el sorbitol se pierden, provocando una mala digestión de estos componentes y, por tanto, una intolerancia secundaria a los mismos”, dijo.

 

El gastroenterólogo afirmó que el hecho de tener una intolerancia principal como la celiaquía provoca que haya una atrofia en la pared intestinal que afecta también a otras enzimas como la lactasa, que se encarga de descomponer la lactosa, desarrollando una intolerancia secundaria a la lactosa.

 

Una vez que se recupera la vellosidad intestinal al efectuar una dieta sin gluten, se recupera también la enzima de la lactasa y puede volver a digerir; mas no así cuando se presenta por una condición genética, ya que es el propio organismo el que deja de producir la lactasa y no hay forma de recuperarla, sentenció.

 

 

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