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¿Por qué se dio la fuga de gas LP en Puebla?

La fuga de gas LP que causó el desalojo de 1,800 familias al norte de la capital la mañana del miércoles, no fue una casualidad ni un accidente aislado, pues desde hace varios años el robo de gas a los ductos de Pemex ha sido la constante por parte de grupos delictivos al grado de registrar cuando menos 41 tomas en 2018, de acuerdo a datos de la paraestatal.

 

Y es que la venta de gas licuado propano (LP) en el mercado negro no es cosa menor, pues mientras una persona debe pagar a los distribuidores oficiales 19 pesos por kilo, bandas de huachicoleros lo comercian entre ocho y 10 pesos por kilo.

 

Este negociazo de gas obtenido de manera ilícita ha disparado el número de tomas clandestinas en la entidad tan solo de gas LP, dejando atrás las tomas de combustible que también es tomado por las bandas delictivas.

 

De acuerdo con Pemex, en 2012 se dieron tres ordeñas clandestinas de ductos, pero para 2017 la cifra cerró en 61, es decir, un 2,033 %. Tan solo para los primeros seis meses del año, la cifra va en 41, lo que podría cerrar el 2018 con más de 80 tomas clandestinas.

 

Aunque el auge de este negocio ha sido constante, solo se hacen tomas, venta y trasiego de gas de manera ilegal en la zona poniente del estado y en la Sierra Norte, donde pasan también varios gaseoductos de Petróleos Mexicanos.

 

Según la paraestatal, Puebla capital, Juan C. Bonilla, Huejotzingo, Zaragoza y Teziutlán son los cinco municipios donde pulula este ilícito que cada vez se extiende más en la zona norte del estado.

 

Por tal efecto, Puebla se mantuvo en el ranking de tomas clandestinas a nivel nacional ocupando el segundo lugar con más casos contabilizados, tan solo por detrás del Estado de México, que tuvo más durante el primer semestre de 2018.

 

En suma con las ordeñas de gasolina de Pemex, Puebla tiene cuando menos 1,100 casos registrados, lo que pone a la entidad en el primer lugar nacional en este rubro.

 

El crecimiento del huachicol en todas sus formas ha convertido a Puebla en un foco de atención para las autoridades por el aumento de robos contabilizados.

 

Mientras en 2015 se dieron 38 perforaciones, para 2016 fueron registradas 53 incidencias y 2017 topó la cifra en 61 tomas de gas LP.

 

Lo ocurrido en el norte de la capital no fue un hecho aislado, ya que según han reportado las autoridades, el ducto que cruza la ciudad de Puebla es el flanco más atacable para las bandas dedicadas a este hurto; sin embargo, esta vez puso en peligro a miles de familias que tuvieron que dejar sus casas.

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