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Sin temor a réplica

Pericos de Puebla y cómo destruir un proyecto

Gustavo Mirón Reyes

La historia comienza hace 4 años, cuando un empresario coahuilense de nombre Gerardo Benavides Pape adquiere la franquicia de los Pericos de Puebla, equipo de la Liga Mexicana de Beisbol que, pese a los intentos de Rafael Moreno Valle Buitrón, no lograba despegar.

 

Las cosas no parecían ir mal. Playoffs y un campeonato llegaban a la novena verde, que con un estadio renovado por el Gobierno del Estado se veía fuerte y a unos pasos de convertirse en un equipo importante en México.

 

Pero la farsa llamada Gerardo Benavides comenzó a surgir. Luego del éxito con Pericos, el empresario se hizo de los Acereros de Monclova, el equipo de sus amores, que fue reforzado con los mejores jugadores de la escuadra poblana.

 

Y Benavides se obsesionó con sus Acereros. Venían a Puebla a hacer pretemporada y de inmediato se notaba que Pericos era ya el “apestado” de la familia. Al empresario le daba igual la novena verde, que pese a todo daba buenos resultados.

 

Comenzó el berrinche de Benavides. Dijo que el Gobierno del Estado no lo apoyaba, como si una inversión millonaria en el Parque de Pelota no fuera suficiente.

 

Se quejó de la afición, esa que pese a las torpezas del directivo seguía haciendo entradas aceptables pese a los precios del boletaje.

 

Y también cargó contra los medios y la poca difusión a su equipo, pero poco se podía hacer con gente como Miguel Ángel Byrd -el “Pepe Hanan” del beisbol- como encargado del departamento de prensa.

 

No, señor Benavides, Pericos no se convirtió en un fracaso por el Gobierno. Fue su soberbia y poca visión lo que lo mató.

 

No, señor Benavides, Pericos no murió por la afición. Fue el maltrato a la gente poblana la que destruyó la confianza en su administración.

 

No, señor Benavides, Pericos no fue abandonado por la prensa. Fue las prácticas medievales de sus “expertos” en medios lo que aburrió a muchos reporteros.

 

Hoy, el estadio Hermanos Serdán es ya un elefante blanco y, amigo aficionado, debe comprender que usted no tiene la culpa de esto. Todo es responsabilidad única de un hombre de nombre Gerardo Benavides Pape.

 

Ponga los pies en la tierra, “Sr Wolf”

 

Alguien debe ponerle los pies en la tierra al supuesto reportero y promotor de encueratrices Angello Wolf. Alguien debe hablar con él y hacerle entender que no está ni cerca de ser el periodista de la farándula que Puebla esperaba.

 

Cuando el señor mencionado hace eventos de espectáculos, tiene como mala costumbre hacer esperar a la prensa horas hasta que el “artista” o encueratriz se presenta a dar declaraciones. Eso sí, si alguien le reclama se hace el ofendido.

 

Todavía tiene la indecencia de decir que no perdona a Imagen Poblana por sacar a la luz su pésimo trabajo y que si invita al medio a sus eventos es porque tiene “atenciones” hacia el medio.

 

¡Bájele dos rayitas a su pequeño ego, muchacho Wolf!

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