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Indice Político

Por Felipe Calderón, la descomposición se agudizó desde el 2006

Francisco Rodríguez

Es una rara, explosiva mezcla la que se forma cuando se juntan los bajos instintos del crimen organizado, el saqueo cómplice de los gobiernos y los artilugios electorales. Imponen al peor del grupito atolondrado y displicente. Hacen de la patria un páramo de muerte y de vergüenza. Matan hasta a la esperanza, sin la cual no puede vivir un pueblo.

 

Desafortunadamente fue lo que pasó en México a lo largo de casi cuatro décadas de explotación y miseria. Es muy difícil borrar la memoria, es imprescindible aplicar la justicia, es necesario remontar la cuesta de esa infamia. Se impone la honradez y la verdad para sembrar nuevamente la concordia, la conciliación posible.

 

Asesinaron a la inteligencia e impusieron a la muerte, como en la más sanguinaria de las dictaduras, sólo que aquí al costo de centenas de miles de habitantes masacrados, una guerra civil no declarada, al costo de ciento treinta millones de burlados, al costo de dos generaciones de mexicanos ‎que hoy buscan la identidad perdida con su patria.

 

Ha sido nauseabundo y perverso el paso de los aprendices de tecnócratas, realmente cacharpos del Imperio, sanguinarios y estultos mamarrachos que construyeron un territorio asolado, repleto de riquezas despreciadas y luego rematadas, mórbido y acribillado por delitos graves y aún de lesa humanidad, imprescriptibles, que piden a gritos la justicia del verdugo nacido de ese pueblo.

 

 

Vemos pasar, azorados, una lista interminable de ilícitos punibles, expuestos a la luz pública, imperdonables, cometidos durante largos años por mandarines despiadados y codiciosos en grado sumo. Nunca, nadie, puede perdonar esos destrozos. Menos un pueblo acostumbrado a pelear por su libertad y decoro.

 

El robo y el crimen, las divisas de un grupito de gente menor metida a políticos, formados en las aberrantes cavernas de grupos delictivos regionales, sus mentores, que siempre constituyeron un peligro para nosotros, aplicando la misma carnicería que en sus aldeas. Todos hemos sido testigos y somos víctimas.

 

Quienes nos han gobernado los últimos treinta y seis años son igualitos a los que ensalzaron todas las intervenciones armadas, entronizaron localmente a los imperios extranjeros y se opusieron a todas las defensas revolucionarias del presente y del pasado. Son los mismos que agudizan la pobreza y atizan el hambre de la población.

 

Intelectuales latinoamericanos y la Unión Europea contra el fraude

 

La primera llamada a reaccionar ante la infamia, la tuvimos desde que Televisa impuso el infecto "triunfo electoral" de Felipe Calderón, en el 2006. Mentes lúcidas, de la talla de Immanuel WallersteinAtilio Borón,‎ Eduardo GaleanoErnesto CardenalJames Petras, entre muchos, firmaron un texto histórico.

 

Señalaron: "nos duele que la patria de Benito Juárez, de Emiliano Zapata, de Lázaro Cárdenas esté mancillada por la vergüenza de otro fraude electoral, orquestado para favorecer los intereses de las poderosas minorías locales y trasnacionales.

 

"Saludamos con respeto y admiración la resistencia civil de los que luchan por la democracia, la justicia, la igualdad y la soberanía, pues con ello enaltecen la dignidad del pueblo que supo escribir las mejores páginas de la historia de México y de nuestra América", dijeron también valiosos luchadores latinoamericanos como Aníbal Quijano y Víctor Licandro.

 

Al unísono, 25 ministros de asuntos exteriores de la Unión Europea se unieron a la condena de las autoridades electorales mexicanas que se prestaron a las aberraciones fraudulentas y delincuenciales que hicieron palidecer los acontecimientos en Ucrania, dijeron.

 

La Corta ¿de Justicia? actuó como podóloga de la Constitución

Mientras, aquí en el rancho grande, los jerarcas católicos, encabezados por Norberto Rivera Carrera, un encubridor de pederastas con ligas empresariales de primer nivel, exigieron consolación y mansedumbre a los creyentes de su grey, "¡para seguir gozando de las bondades del sistema!".

 

El supremo poder judicial, la Corta ¿de Justicia?, adaptó la interpretación constitucional al caprichato presidencial, rechazando que el artículo 97 de la Constitución le confería entonces al máximo tribunal la revisión de un proceso doloso, argumentando en voz del ministro Mariano Azuela --lástima de tal nombre en ese hombre-- "que el artículo estaba redactado con los pies".

 

Por ende, el pomposo Trife, acatando ciegamente los designios de los poderes extralegales, se negó a actuar para limpiar y esclarecer el cochinero y declaró Presidente electo a un borrachín que acabó llenando de sangre al país.

 

Las fuerzas de las armas y del dinero decidieron siempre por nosotros. El miedo mediático, atizando por loros radiofónicos y televisivos, por infames de la pluma, arrinconaron a la sociedad a justificar un atraco teratológico. Y deshumanizado.

 

Calderón se escondió y con el fraude consumado: a robar y a matar

 

Como buenos cavernarios se agazaparon en las sombras de Los Pinos, custodiados por los fusiles y metrallas del Estado Mayor para no dar jamás la cara. Se encogieron maquinadamente y no permitieron que el anacoreta en turno, cruzado con la banda, se enfrentara a las voces populares.

 

Desde entonces pensaron que el cuartelazo electoral estaba dado, de una vez para siempre en sus dominios. Según sus números, presumidos siempre ante los enviados de los medios para hacer el caldo gordo del sistemita, simples paniaguados de las empresas boyantes que lucran con la información, todo estaba decidido de antemano.

 

La suma era sencilla, siempre lo sostuvieron: PRI + Verde + Panal = al 40% de los votos, era la tendencia amañada. El complemento de la fórmula: si el PAN sacaba el proverbial 25%, los candidatos "independientes" obtenían el 10 o el 15% de la votación...

 

... y los partidos chiquitos se quedaban con las migajas sobrantes para acreditar sus diputados plurinominales, ¡todo estaba planchado!, aseguraban‎. No habría poder humano que los detuviera, según sus sumatorias. Otra vez a robar y matar, hasta el fin de los tiempos, cuando menos.

 

Hoy la gente demanda justicia para los que actuaron contra la Patria

 

Así pensaban, y así siguen pensando. No puede ser de otra manera. La impunidad e inmunidad garantizada por las cifras incuestionables e inamovibles de su voluntad popular. No se movía una hoja si las cuentas no cuadraban.

 

Si se presentaba un incidente, sólo habría de sustituir al Panal por algún otro partidito al gusto de Fox, Calderón, Peña Nieto o los dueños de los medios. Total, no había reclamo. Todos en el ajo. Todos en el hurto. Todos en el crimen. Todos, absolutamente todos en la complicidad contra la patria.

 

Cuando la gente despertó, se dio cuenta de la maniobra.

 

Vale la pena recordarlo, para que nunca lo olvidemos. México merece un largo período de paz y de progreso. Ya era hora.

 

¿No cree usted?