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Imagen Económica

Esto ganaron los obreros de Matamoros

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

A partir del primero de enero de este año entró en vigor un aumento histórico al salario mínimo del 100 % para ciudades de la franja fronteriza con Estados Unidos. El 25 de enero estallaron huelgas en al menos 45 empresas maquiladoras que se negaban a realizar el aumento, pero, además, los contratos colectivos de trabajo contenían prestaciones indexadas al salario mínimo lo que implicaba que debían aumentar en ese mismo tanto por ciento.  

 

Esta noticia se ha mantenido en el ojo de los medios de comunicación, porque algunos lo han usado para fustigar los aumentos salariales decretados por López Obrador, máxime cuando al menos 11 empresas maquiladoras, ante la huelga, amenazaron con irse del país. Pero, ¿quién tiene la razón?

 

En la Ciudad de Matamoros hay al menos 110 plantas manufactureras cuya actividad principal es la maquila de exportación, es decir, no producen componentes, los ensamblan. En la mayoría, son empresas orientadas a la industria automotriz y electrónica, le dan empleo a alrededor de 55 000 trabajadores, por lo que se convierte en la principal fuente de trabajo de la zona.

 

El auge de las maquiladoras se da en los años ochenta, cuando México comienza a abandonar su modelo de desarrollo de industrialización por sustitución de importaciones; en otras palabras, las maquilas son modelos productivos propios del neoliberalismo. Aunque los permisos para importar piezas de ensamble y posterior exportación de los productos ensamblados iniciaron a mediados de los años sesenta, no fueron representativas de la economía sino hasta los procesos de liberación económica. Muchas plantas de capital trasnacional se instalaron justamente en la frontera del lado mexicano, porque producir aquí es más barato y con el TLCAN los productos terminados están libres de aranceles para ser regresados a Estados Unidos.

 

Lastimosamente, la ventaja competitiva para producir en México fueron los bajos salarios. Con el argumento de contener la inflación, desde la década de los ochenta, el gobierno neoliberal aplicó una agresiva política de contención salarial, que nos llevó a perder hacia 1990 casi el 50 % del poder adquisitivo que teníamos en 1978 y en el año 2005 esa pérdida fue de hasta 75 %. Esto fue ampliando una brecha entre los salarios de ambos países, al punto que hoy, en algunos sectores de la manufactura, un obrero en Estados Unidos puede ganar 25 veces más que un obrero en México.

 

Los salarios de México no solo perdieron comparativamente ante Estados Unidos, sino también ante el resto del mundo y hoy se encuentran dentro de los más bajos del mundo. La siguiente gráfica muestra un comparativo entre los salarios en nuestro país y Corea del Sur, que en la década de los setenta era de los países con salarios más bajos. Se observa que, en 1975, el salario de la manufactura en México era 3.5 veces el salario que ganaban los coreanos; la tendencia se revirtió rápidamente durante la década de los ochenta (la década perdida para América Latina). En 1990, Corea ya rebasaba el nivel salarial de México. Para el 2009, los salarios en Corea eran casi 3 veces el equivalente a los salarios en México.

 

 

Fuente: La Alianza Global Jus Semper (2018)

 

 

Es tal la pérdida de poder adquisitivo que los salarios tuvieron durante el periodo neoliberal, que algunas organizaciones como Jus Semper han proyectado que tomaría 23 años de aumentos salariales como los propuestos por Andrés Manuel López Obrador para recuperar un nivel de salario digno. Aun así, ha habido voces que censuraron los aumentos salariales. Acusaron a López Obrador de populista e irresponsable y a los sindicatos los culparon de ahuyentar el capital.

 

Sin embargo, no están considerando un asunto mayor. De no continuar los aumentos salariales, México podría quedar fuera del nuevo Tratado de Libre Comercio (TEMEC). Este nuevo tratado exige que al menos el 45 % de los componentes de ensamble automotriz deben provenir de fuerza de trabajo pagada en al menos 16 dólares la hora, muy lejano a la percepción actual. Si México no cumple, las exportaciones no estarán libres de aranceles y entonces sí, las empresas maquiladoras saldrían perdiendo.

 

Al día de hoy, 44 maquiladoras han aceptado dar el aumento salarial y todos los bonos que estaban indexados al salario, lo que ha significado un triunfo para el movimiento obrero que empieza a ser emulado por otros sectores laborales como refresqueras, lácteos y empleados de tiendas de autoservicio.

 

El panorama salarial en México es complicado, López Obrador tiene enfrente diversos retos: además de ajustar los salarios mínimos y regresar a establecer mínimos regionales de acuerdo con el costo de vida de cada ciudad, tendrá que ajustar y actualizar las categorías de los salarios profesionales que no se tocan desde los años setenta. El camino es largo, pero ya lo hemos comenzado.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Twitter: @BandalaCarlos

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