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Imagen Económica

Las mujeres en el mundo

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

En 1910 se realizó en Copenhague el II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, organización de mujeres que era parte de la Internacional de Trabajadores, fundada por Carlos Marx en 1864. En esa reunión se aprobó instaurar el 8 de marzo como el día internacional de la mujer trabajadora para conmemorar la lucha de las obreras del mundo, de forma particular las huelgas de Estados Unidos de 1908. Junto con esta declaratoria se exigió la igualdad de derechos económicos, políticos y sociales. En ese momento, apenas 9 países en el mundo permitían el voto femenino.

 

Con el triunfo de la Revolución Socialista, la Unión Soviética adoptó la proclama de las mujeres trabajadores e hizo universal el derecho a sufragar; 3 años después, Estados Unidos otorgó el mismo derecho, pero no de forma universal, solo podían votar las mujeres blancas; tanto las mujeres como los hombres negros no lo podían hacer.

 

En ese sentido, la emancipación de la mujer ha estado ligada con la lucha por un sistema económico más justo. A diferencia de lo que se divulga de forma general, el capitalismo no es un sistema de libertades, sino todo lo contrario, es machista y patriarcal y somete a un yugo a las mujeres.

 

La inserción de la mujer al ámbito laboral no es una concesión graciosa del capitalismo; cumple una función económica importante. En primer lugar, incrementa la oferta de fuerza de trabajo lo que provoca una puja a la baja del nivel general de salarios; además de que en la mayoría de los casos el trabajo femenino se da en condiciones de precariedad, las mujeres obtienen menores salarios que los hombres.

 

En segundo lugar, el trabajo femenino permitió que las familias tuvieran un incremento en los ingresos, debido a que el salario de un solo jefe de familia se volvió insuficiente para la manutención del hogar; sin este apoyo, el capitalismo no hubiera podido seguir reproduciendo las condiciones de la clase trabajadora, e inevitablemente hubiera colapsado.

 

Pero el capitalismo reproduce sus desigualdades en todas las escalas y en todos los niveles, por lo que también hay desigualdad de género en la clase empresarial. En la lista de las 40 personas más ricas del mundo de la revista Forbes, solo hay 3 mujeres. La fortuna sumada de ellas apenas representa el 6 % del total. Es una diferencia abismal que mostramos en la siguiente gráfica.

 

Elaboración propia con datos de Forbes, 2019

 

La gráfica anterior compara las fortunas de los 3 hombres y las 3 mujeres más ricas del mundo. Observe que cuando comparamos las fortunas entre hombres, la diferencia no es grande: el hombre más rico supera al segundo lugar en 1.36 veces; el segundo hombre supera al tercero en 1.17 veces más y el tercer hombre tiene una riqueza superior apenas de 1.09 veces más que el cuarto hombre.

 

Pero al comparar las riquezas entre género, las diferencias son notables: la fortuna del hombre más rico del mundo es 2.66 veces superior a la de la mujer más rica del mundo. El segundo hombre supera en 2.17 veces la riqueza de la segunda mujer y el tercer hombre más rico tiene casi 3.5 veces la fortuna de la tercera mujer más rica.

 

En el ámbito político, la mujer tampoco tiene las mismas oportunidades que el hombre. El primer país de América Latina que consiguió la paridad de género en un poder legislativo fue Cuba, sin ninguna ley de por medio, sino como reflejo de condiciones sociales iguales entre hombres y mujeres. En México, en los años ochenta, fueron los partidos de izquierda los primeros en confiar la candidatura presidencial a mujeres: Rosario Ibarra, Cecilia Soto y Marcela Lombardo. Hasta la primera década del siglo XXI el partido de derecha propuso a una mujer, Josefina Vázquez Mota.

 

En Estados Unidos, la primera candidatura oficial de una mujer para la presidencia fue del Partido Comunista en 1968 para la afroamericana Charlene Mitchell. De los dos partidos hegemónicos, el demócrata postuló hasta 2017 a una mujer, Hillary Clinton; el republicano, a ninguna en la historia.

 

El camino de la reivindicación de los derechos de la mujer es aún largo, pero sigamos luchando codo a codo con nuestras compañeras para construir juntos otros mundos im-posibles.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Twitter: @BandalaCarlos

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