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Por fin la justicia va tras Mario Marín… 13 años después

13 años después de convertirse en el enemigo público número uno de México al revelarse su participación en la detención de Lydia Cacho Ribeiro, Mario Marín Torres fue alcanzado por la justicia con una orden de aprehensión en su contra girada desde Quintana Roo, estado donde la periodista y activista fue detenida en diciembre de 2005.

 

El documento que se presume como real y fidedigno fue girado por la magistrada María Elena Suárez Préstamo, integrante del Tribunal Unitario del Vigésimo Séptimo Circuito con sede en Cancún, Quintana Roo, y aclara que se trata de una orden de aprehensión en contra del exgobernador, mejor conocido como “Góber Precioso”.

 

De acuerdo con la orden de aprehensión que viaja a través de redes sociales, los implicados por el delito de tortura, “previsto en el artículo 3, y sancionado en el diverso numeral 4° de la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, en términos del precepto 13, fracción IV y V del Código Penal Federal” son, además de Marín Torres, el exjefe de la policía poblana, Hugo Adolfo Karam Beltrán; el empresario José Kamel Nacif Borge y el director del entonces grupo de Mandamientos Judiciales, Juan Sánchez Moreno.

 

El procedimiento legal habría tenido fecha el 11 de abril, es decir, el pasado jueves, desde Cancún, Quintana Roo, ante el cual ya hay un amparo promovido por los abogados de los implicados.

 

Ante exoneración, piden reabrir caso

 

Si bien Marín Torres encontró el perdón de la justicia con una exoneración por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación años más tarde, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU exigió al gobierno de México la reapertura del caso, pues consideraba que no se había tratado de manera debida.

 

Ello obligó a que el Estado Mexicano se disculpara públicamente con Cacho Ribeiro por los agravios cometidos en 2005 y que no se trataron. A inicios de este año, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se disculpó con la escritora y periodista.

 

Los delitos preciosos

 

Si bien la orden de aprehensión solo versa en delitos de tortura, Marín Torres arrastra una larga lista de presuntas faltas que no fueron juzgadas y que le ha permitido estar en libertad, luego del término de su sexenio el 31 de enero de 2011.

 

Tan solo en el caso de Lydia Cacho, además de tortura, saltan los agravios con una detención ordenada desde el gobierno del estado de Puebla hacia la entidad caribeña. Además está el agravio de derechos humanos mientras se dio su detención y el proceso jurídico en exprés que enfrentó la escritora de la obra “Los Demonios del Edén”.

 

Se suma su posible participación dentro de la red de pederastia que se destapó con la obra escrita por Cacho Ribeiro, que desató la persecución contra la escritora y también activista.

 

Sin embargo, lejos del caso, resaltan indicios de corruptelas durante su mandato como gobernador del estado, las cuales apuntan a varios de sus secretarios con la complicidad y anuencia de la oficina del mandatario.

 

Si bien fue exonerado en sus cuentas públicas por el Congreso del Estado de mayoría panista, la estela de potenciales corrupciones se aloja todavía en la entidad en obra pública y endeudamiento que, aseguró el morenovallismo, era inexplicable su gasto y destino.

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