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Utopía

Aniversario, inversiones y publicidad

Eduardo Ibarra Aguirre

A un año del triunfo sin precedente del líder de la cuarta transformación, tanto en términos relativos 53% (por lo menos a partir de que los votos se cuentan y más o menos se cuentan bien), como en números absolutos (30.1 millones de sufragios), el presidente Andrés Manuel persiste en la actitud de no soltar el presupuesto de la pauta publicitaria. (Por lo demás el subejercicio presupuestal es general: 140 mil millones de pesos menos erogados en cinco meses respecto a lo programado).

 

Está en su derecho López Obrador aunque quizá comete un innecesario error de cálculo y del que incluso tiene plena claridad, pues acaba de dar cuentas de ello en Nezahualcóyotl, estado de México, acompañado de Alfredo del Mazo, prominente hombre del Grupo Atlacomulco del que forma parte distinguida el frívolo Enrique Peña.

 

Dijo AMLO que uno de los motivos por los que recibe un sinfín de críticas por parte de los medios de comunicación, es porque su gobierno “ha dejado de repartir los millones de pesos del pasado”. Contó que en los anteriores gobiernos bajo el pretexto del derecho a la información, buena parte de los grandes medios de comunicación fueron beneficiados con el enorme presupuesto de 10 mil millones de pesos que se etiquetaban en esa partida.

 

Cierto, no le falta razón al titular del Ejecutivo, pero es sólo un ángulo importante del problema, existen otros. Y dos ineludibles son la ausencia de partidos opositores que desempeñen papeles alternativos al gobierno de la 4T más allá de la demagogia vulgar que hace Marko Cortés después de que Acción Nacional perdió Puebla y Baja California con Morena, presiona a la mediocracia a negociar y aun subordinarse a integrantes de la plutocracia para recibir recursos económicos, así como para cubrir las insuficiencias del PAN, el Revolucionario Institucional, Movimiento Ciudadano y el desfondado De la Revolución Democrática que busca “refundarse” disfrutando del registro electoral que fue del Partido Comunista Mexicano.

 

El otro ángulo es la existencia de errores como en cualquier gobierno nuevo, con mayor razón en uno que busca transformar y lo hace en forma vertiginosa y en muchos frentes de manera simultánea, amén de la curva del aprendizaje; también cuentan las extraordinarias presiones de la élite del empresariado que el 13 de junio anunció, por medio del Consejo Coordinador Empresarial, que invertirá 32 mil millones de dólares, compromiso que firmaron con el presidente de México.

 

Ni siquiera Jorge Germán Castañeda confía en el cumplimiento del compromiso del CCE porque, explicó, en público dice una cosa y en privado hace otra. Y su aliado y amigo (intelectual y mercantil), Héctor Aguilar Camín lo justifica con el argumento de que 500 mil millones de pesos invertidos están parados por la falta de una autorización gubernamental u otros trámites burocráticos. De ser cierta la afirmación que le compartió un empresario a Aguilar, pues resulta comprensible la insuficiente inversión privada mexicana, y un dato alarmante y revelador de ineficacia pública.

 

Ante el reto de materializar con éxito una inversión privada de aquella magnitud, en beneficio esperemos que de todos los mexicanos, no sólo de los dueños del dinero, una pauta publicitaria de 3 mil 579 millones de pesos que fue lo que destinó la Secretaría de Hacienda en la partida 3600, es menester activarla para que disminuya la interesada presión mediática, lo que no es lo mismo que la información y la crítica de los medios, que es tan necesaria para la sociedad y sus gobernantes.