Datos económicos de los abuelos en México

Datos económicos de los abuelos en México

Ayer celebramos el día del abuelo, un motivo para reflexionar sobre las condiciones de vejez en nuestro país. Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018, en México viven 15.4 millones de personas con 60 años o más, esto equivale al 12% de la población total; en 2010 eran apenas 10 millones y en 1940 sólo 1 millón. Debido al aumento de la esperanza de vida, la cantidad de ancianos en nuestro país ha aumentado en términos absolutos, pero también en términos relativos, debido a la disminución de las tasas de natalidad. Lo anterior obliga a nuestro país a prepararse para una transición demográfica que tendrá repercusiones económicas drásticas.

 

Debido a que la mujer tiene una mayor esperanza de vida, la mayor parte de las personas mayores son mujeres, aproximadamente el 54%. Estas diferencias se acentúan en los grupos de mayor edad, por ejemplo, en el grupo de 85 años y más hay sólo 73 hombres por cada 100 mujeres.

 

La mayor parte de la población en vejez (46%) vive en ciudades grandes de más de 100,000 habitantes, sólo el 26% vive en poblados con menos de 2,500 habitantes, lo que tiene sentido si consideramos una mejor calidad de vida en los centros urbanos que en los rurales. Por entidad federativa, el estado con menor proporción de población anciana es Quintana Roo con el 7.5%; en contraste, en la Ciudad de México el 16% de la población tiene 60 años o más, como se muestra en la gráfica 1. La proporción de población en vejez de la Ciudad de México con respecto a Quintana Roo es más del doble. Nuestro estado de Puebla se encuentra en la media nacional (12%).

 

 

Elaboración propia con datos de ENDD 2018

 

Desde finales de la década de los 90, nuestro país entró a un vertiginoso proceso de envejecimiento. El índice de envejecimiento es la relación entre personas mayores de 60 años y las menores de 15 años. En 2010 esa relación era de 22 ancianos por cada 100 niños; actualmente es de 49 ancianos por cada 100 niños. En la Ciudad de México hay 82 ancianos por cada 100 niños, mientras que en Quintana Roo hay sólo 29 ancianos por cada 100 niños, por lo que podemos decir que mientras Quintana Roo es el Estado joven, la capital es la entidad más vieja.

 

La Ciudad de México es la entidad receptora con mayor número de extranjeros residentes con más de 60 años de edad, pero mientras los extranjeros ancianos prefieren la capital para vivir, los mexicanos ancianos se van de ella, pues fue la entidad con la mayor migración interna negativa del país.

 

De acuerdo con diversas proyecciones, incluyendo las del Consejo Nacional de Población (CONAPO) para 2050 la proporción de población mayor de 60 años será de una tercera parte de la población y las condiciones de vida no son nada halagüeñas.

 

Actualmente, el 35% de la población mayor de 60 años sigue trabajando, en contraste con el 28% que trabajaba en 1990. En Chiapas trabaja el 45% de los adultos mayores, mientras que en Nuevo León sólo lo hace el 24%. En Puebla estamos por encima de la media nacional con el 37%. Sólo 1 de cada 4 adultos mayores que ya no trabajan tienen una pensión, el resto está en dependencia económica.

 

Del total de adultos mayores que siguen trabajando, el 40% gana menos de 2 salarios mínimos. El 50% del total de adultos mayores vive en condiciones de pobreza. Lo peor, sin embargo, está por venir. Sí las cosas no cambian, para 2030 sólo el 12% de la población mayor de 60 años tendría una pensión y el 65% vivirán en pobreza.

 

Ayer nuestro presidente sentó en la conferencia mañanera a los representantes de las AFORES, quienes se comprometieron a disminuir las comisiones que cobran. Además de este compromiso se preparan cambios legales, por ejemplo, las AFORES no podrán cobrar comisiones cuando tengan pérdidas financieras las subcuentas individuales, además de que las SIEFORES (los fondos de inversión actual) podrían modificarse para que sólo se utilicen instrumentos con bajo riesgo. Otros cambios más radicales suponen suprimir los fondos individuales por fondos sociales.

 

Si estos cambios se materializan, más la pensión universal como programa permanente, la situación precaria disminuirá y se vislumbraría un futuro mejor. Por el derecho al disfrute de una vida plena en la ancianidad y por la dignidad de nuestros queridos abuelos, luchemos por estos cambios.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos