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A la vista de todos, continúa venta de pirotecnia en el CH pese a operativos

Pese a la prohibición para comercializar cohetes en la vía pública, en el municipio de Puebla los vendedores informales han hecho caso omiso y de manera indiscriminada, sin que la autoridad haga algo al respecto, colocan sus puestos, particularmente sobre la 10 Poniente, entre la 3 y 5 Norte.

 

De acuerdo con el director de Protección Civil Municipal, Gustavo Ariza Salvatori, es en mercados y juntas auxiliares donde se concentra la venta de artículos elaborados con pólvora; sin embargo, durante un recorrido efectuado por Imagen Poblana se observó que dicha actividad también ocurre en las calles del centro histórico, a unas cuadras del zócalo.

 

“Chispita, 2x10” se puede leer en los letreros que los ambulantes colocan en sus mesas improvisadas sobre las banquetas de la 8 y 10 Poniente.

 

Este medio de comunicación se acercó con un vendedor, quien comentó que hay bodegas donde tienen más artefactos, en caso de que la clientela así lo solicite.

 

Al respecto, pese a los riesgos que implica la comercialización de pirotécnia, hay padres de familia que “consienten” a sus hijos comprándoles todo tipo de artículos.

 

En este sentido, la Dirección de Protección Civil Municipal informó que, hasta el momento se ha hecho un decomiso en el tianguis de la 27 Sur y privada de la 143 A Poniente; sin embargo, actualmente no se aplican sanciones en los puntos de venta, solo se procede al retiro de mercancía y a su destrucción inmediata.

 

De acuerdo con el área, se hizo un recorrido de vigilancia con la Guardia Nacional el viernes pasado.

 

Los artículos más peligrosos son las “vacas”, los “diablos” y los “hulk” que pueden provocar quemaduras de primer, segundo y tercer grado e incluso una amputación

 

Los juegos pirotécnicos también provocan miedo, taquicardia, falta de aire, temblores y hasta la muerte de animales, particularmente perros y aves.

 

Los perros suelen sentir temor al escuchar las detonaciones de la pirotecnia, incluso pueden huir de sus hogares al tratar de ponerse a salvo, lo que puede provocar que no regresen con sus familias o morir atropellados.

 

En el caso de las aves, los cohetes y otros explosivos también las alteran al grado de caer muertas de los árboles en los que permanecen durante las noches.

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