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Grito homofóbico en futbol mexicano: llegó la hora de callar

Durante ya más de una década, en los estadios del futbol mexicano se presenta un famoso grito homofóbico que se da cada despeje del portero visitante, lo que se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Liga MX.

 

Hagamos memoria. Este grito tiene su origen hace 30 años en el futbol americano estudiantil, pero su propósito no era insultar ni mucho menos discriminar. Un equipo de Monterrey llamado Potros contaba con afición en sus tribunas, que en cada kickoff gritaba: “eeh… ¡pum!”.

 

Este grito fue adoptado por los Borregos Salvajes del Tec de Monterrey en la ONEFA y era una costumbre en cada patada inicial de los duelos de los regiomontanos.

 

No obstante, en 2003, el grito se deformó hasta el bien conocido “eeh… puto” durante el Preolímpico de la Concacaf celebrado en Guadalajara; el estadio Jalisco fue el primer inmueble en gritar al unísono esta ofensa al portero.

 

Todas las aficiones del futbol mexicano adoptaron esta moda y poco a poco la trasladaron al extranjero, en cada parte donde la Selección Mexicana hacía actos de presencia, incluyendo torneos internacionales como mundiales.

 

El momento más complicado para el futbol mexicano gracias al grito homofóbico se dio en el Mundial Brasil 2014, cuando la FIFA advirtió a la afición mexicana que podría retirarla de los estadios si continuaban con ese grito.

 

La afición entendió un poco, pero el grito siguió posteriormente a la Copa del Mundo, pese a los esfuerzos de equipos y de la FMF para erradicarlo.

 

Un total de 14 sanciones a nivel internacional ha recibido el futbol mexicano por este grito homofóbico, incluyendo una de 20,000 francos suizos, situación que quiere detener ya la Federación Mexicana de Futbol.

 

En la estrategia presentada este viernes, la FMF buscará hacer pruebas en los estadios del futbol mexicano donde se presentarán advertencias para la afición que dé el grito.

 

En la jornada 13, el sonido local advertirá a la afición que haga ese grito y el silbante parará el juego unos minutos. Si los insultos continúan, se hará una nueva advertencia y se irán los jugadores al vestidor, pero si continúa el grito el árbitro continuará el juego, pero el estadio quedará vetado para el próximo encuentro.

 

En tanto, en la jornada 14 se hará el mismo procedimiento, solo que no se harán advertencias en el sonido local, esperando que estas medidas tengan efecto en la afición.

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