Pasar al contenido principal

Con civilidad, el primer día después de la era de JJ en el Congreso

Con civilidad, el primer día después de la era de JJ en el Congreso

Desde lejos, a la distancia, se sigue desmoronando “el poder” que alcanzó José Juan Espinosa Torres en el Congreso de Puebla en los primeros tres meses de la LX Legislatura.

 

En menos de una semana, el “con todos puedo” de Espinosa Torres perdió su lugar en la presidencia de la Mesa Directiva, en la coordinación legislativa del Partido del Trabajo, en la presidencia de la Comisión Inspectora y además perdió su lugar en otras nueve comisiones y comités más.

 

Este era el primer lunes después de la era José Juan, el primer día sin él en los órganos legislativos y la primera sesión ordinaria siendo un diputado más. El resultado no pudo ser peor… para él.

 

En su ausencia, José Juan se quedó sin comisiones. Se quedó en el ostracismo político del pequeño recinto que alberga el poder legislativo poblano.

 

Todo en su ausencia, pues Espinosa Torres decidió no asistir al Congreso este día. Desistió de su batalla ante también el olvido del escrutinio público, que ya lo ve como uno más del montón y no como mandamás en el Congreso.

 

En la Curul B1 del Congreso de Puebla, la que le corresponde a José Juan Espinosa, todo se había preparado para su arribo: estaba la orden del día, los cuadernos con las iniciativas a discutir, la taza lista por si deseaba beber algo y hasta un obsequio de comida que se dejó a los otros 40 diputados.

 

Pero nunca se ocupó nada de ello. El exalcalde de Cholula y ahora diputado, todavía por el Partido del Trabajo, nunca llegó. Se ausentó, sin dar explicación alguna a la opinión pública, de sus labores legislativas en el primer lunes donde no tendría el poder del Congreso poblano.

 

Algo parecido al pasado miércoles, cuando él todavía inició la sesión, pero minutos después fue expulsado de su cargo en la Mesa Directiva y procedió a abandonar el edificio, tomar su camioneta blanca y alejarse de su trabajo por el que fue elegido en el Distrito 20 en la capital.

 

Ni siquiera en redes sociales dio cuenta de qué estaría haciendo, en lugar de ocupar su trabajo en el Congreso en día de sesión. Únicamente envió a su personal a entregar iniciativas que presentó, pero que no defendió al no estar en el pleno desde donde, además, le quitaron la presidencia de la Comisión Inspectora y le quitaron su lugar en las otras nueve comisiones de las que era miembro.

 

El primer día de la era después de José Juan se vivió en calma, con civilidad, en el Congreso local; sin sobresaltos ni peleas, a reserva del berrinche de Héctor Alonso que una vez más se escudó en el fuero para alegar que tiene derecho a decir lo que quiera, aunque ello represente un ataque a las mujeres y a los derechos humanos.

SIGUE CONECTADO