Elecciones 2016, el laboratorio de 2018

Foto: Enfoque

Los procesos electorales del próximo 5 de junio representarán una prueba experimental para las elecciones federales de 2018 en las que se renovará la presidencia de la república, debido a que por primera vez confluirán factores como la aparición de la figura de candidaturas independientes, el crecimiento del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el desprestigio del presidente de la república.

 

De este modo, todos los partidos políticos obtendrán una medición del lugar en el que están posicionados y podrán utilizar los resultados para afinar sus baterías de cara al proceso electoral más importante de México: las elecciones presidenciales que ocurren cada seis años.

 

En este año, 12 estados de la república renovarán su gobierno, mientras que uno más –Baja California– presentará elecciones locales con las que solo renovarán su Congreso y presidencias municipales. De esos 12, los comicios más importantes tendrán lugar en Veracruz, Oaxaca y Puebla, entidades que por su tamaño y cantidad de votantes podrían tener influencia definitiva en el proceso electoral de 2018.

 

Para el PRI, estos estados representan un número importante de votos, además de infinitos recursos económicos que podrían sumarse a una eventual campaña presidencial en la que el partido en el gobierno necesitará de toda la ayuda posible para mantenerse en Los Pinos otro sexenio. Ese es el motivo de que los tricolores estén echando toda la carne al fuego en entidades como Veracruz y Oaxaca.

 

Además de esto, los priistas buscan la retención de otros estados clave donde han gobernado por siempre, tal es el caso de Quintana Roo, con un Roberto Borge desprestigiado y temeroso de que una alternancia pudiera poner en evidencia sus tropelías. También está Chihuahua, donde el candidato del PAN, Javier Corral Jurado, crece cada día en las encuestas y amenaza con poner en riesgo el proyecto transexenal de César Duarte, a quien se le acusa de cometer un desfalco millonario contra el erario de su estado.

 

Para el PAN, en cambio, se trata de avanzar en la conquista de territorios como Veracruz, donde siempre ha gobernado el PRI y de retener gobiernos emblemáticos como Puebla, donde Rafael Moreno Valle busca la presidencia de México y de ahí la importancia de un triunfo el 5 de junio, aunque diferentes actores coinciden que de no ganar Antonio Gali, las cosas no están perdidas para el actual gobernador.

 

Los panistas buscan también el regreso a gobiernos que algún día ya tuvieron, pero que dejaron ir por descuido o mala actuación de sus gobernantes, tal es el caso de Tlaxcala, donde la senadora Adriana Dávila tiene amplias posibilidades de alcanzar la gubernatura. También en Quintana Roo, territorio en el que el candidato panista avanza poco a poco y amenaza con derrocar al candidato de Borge, de la mano eso sí, del Partido de la Revolución Democrática.

 

Respecto a este último, sus posibilidades son pocas pero bien cimentadas. Se trata de Oaxaca, donde el partido del Sol Azteca se fortalece con la ayuda del PAN y podría retener el gobierno de esa entidad, actualmente encabezado por Gabino Cué. Del mismo modo en Tlaxcala, el perredismo ve posibilidades de volver a gobernar por medio de la senadora Lorena Cuéllar y en Veracruz de colarse a través de la alianza que establecieron con el PAN.

 

Finalmente, estas elecciones contarán con el ingrediente extra de un nuevo partido que crece en simpatías y que podría dar la sorpresa en varios estados. El Movimiento de Regeneración Nacional, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, era el favorito en Zacatecas, territorio donde un exceso de confianza llevó al candidato David Monreal a no entregar reporte de gastos de precampaña, lo cual le ha valido la cancelación del registro por parte del Instituto Nacional Electoral. En los próximos días se definirá si se le devuelve el registro, debido a que López prepara una batalla sin precedentes para devolverle la vida a su noqueado contendiente.

 

Hay otros estados donde MORENA podría obtener resultados amplios, no suficientes para alcanzar la gubernatura, pero sí para “dar un susto” a los otros partidos y avanzar peldaños en la carrera personal de López Obrador por la presidencia de la república. Estos estados son Tlaxcala, donde la también senadora Martha Palafox crece silenciosamente entre las preferencias de los electores; Veracruz, con un Cuitláhuac García igualmente in crescendo, y en Oaxaca, uno de los bastiones  lopezobradoristas por excelencia.

 

A pesar de la sorpresa que representó Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” en 2015, al convertirse en el primer gobernador sin partido del país, analistas y expertos en temas electorales coinciden en que 2016 no es el año de los independientes, pues al parecer en ningún estado resultará ganador un candidato de este tipo.

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