Para Juan Villoro, reconocido escritor y periodista mexicano, castigar a los alumnos por corregir los yerros de las autoridades representa un acto de gravedad. Así lo consideró tras su reunión con estudiantes de la preparatoria Ibero, donde leyeron seis reseñas de algunos de sus cuentos.
“Me parece grave que algún alumno que tiene la honestidad de corregir a una autoridad, se le puede estigmatizar o se le pueda castigar”, señaló el escritor.
Su anterior declaración significó parte de la opinión sobre la reciente corrección que una niña de primaria hizo en pleno acaecimiento educativo al secretario de educación, Aurelio Nuño, a quien le dijo “no se dice ler, sino leer”.
Villoro expresó que la profesión del magisterio se relaciona con la capacidad de entender que los alumnos puedan corregir a sus maestros y opinó que “los alumnos nos pueden mejorar y nosotros estamos poniéndonos en evidencia ante ellos".
Dijo comprender que todo el mundo comete errores y que se debe agradecer a los alumnos o a las personas que están atentas para poder rectificar las equivocaciones.
Durante su presentación, el creador de “Dios es redondo” compartió con los preparatorianos de la Ibero su quehacer creativo detrás de algunas de sus invenciones. En este sentido, relató que el texto "8.8 El miedo en el espejo" es el reflejo de su experiencia cuando ocurrió el terremoto de Chile en el año 2010, o que el cuento breve "Llamadas de Ámsterdam" es un texto sobre el amor y una forma melancólica de agregarle una posdata a una relación perdida de pareja, así como también dijo que “El Apocalipsis, todo incluido" es una obra que alude a ese fin del mundo atribuido al presagio de la cultura maya y en el que explicó que al ser humano le gustan los relatos de corte catastrófico.
Resaltó que uno de los grandes misterios de la escritura es que se puede aprender, pero no enseñar. Asimismo, aseguró que una de las ventajas de la Literatura (oficio y pasión que desempeña desde hace mucho tiempo) es que no tiene fecha de jubilación.