Último domingo de mayo, el césped del Ecoparque Metropolitano poco a poco fue cubriéndose de una gran variedad de patas caninas, con motivo de la tercera feria de adopción “Dogs Amigos”. Centenas de familias arribaron a la carpa montada en medio de dicho parque, con la finalidad de honrar a los otros especiales miembros de sus clanes, a los conocidos como los mejores amigos del hombre: los perros.
Hombres, mujeres, niñas y niños escucharon atentamente las pláticas impartidas por una empresa de artículos para mascotas, en las que se explicaron las conductas de algunos cuadrúpedos, como cuando se quedan solos en casa o las relativas a destrozar todo lo que tienen a su paso.
Mientras tanto, una señora de la tercera edad participó de forma entusiasta en el juego de las “popos”, consistente en encontrar la mayor cantidad de excrementos artificiales escondidos en el Ecoparque Metropolitano. Algunos integrantes de la feria se dejaron contagiar por el entusiasmo de la mencionada mujer.
Por otra parte, un templete colocado en el centro del recinto se convirtió en el foro artístico de dos talentos musicales jóvenes, "Mon Franko" y "Woodlands", quienes deleitaron a los asistentes con sus ritmos, y también fueron fondo musical para que decenas de caninos se divirtieran de lo lindo persiguiéndose entre sí o en busca de las pelotas que les aventaban sus dueños.
Mientras varios cuadrúpedos de "greña" larga jugaban y mordían a perros lampiños, otros adoptaron la posición de “muertito” al recibir en sus barrigas las caricias de sus amos, y un tercer grupo, de "chiquitos pero picosos", hicieron a un lado el pudor e intentaron satisfacer sus instintos sexuales con hembras de mayor tamaño que ellos.
Los visitantes se caracterizaron por usar pants, shorts, tenis, sandalias y correas colgadas a sus cuellos. Según una de las participantes de la feria, esta edición concentró mayor afluencia que las anteriores.
De los 15 perros puestos en adopción, dos terceras partes encontraron un hogar minutos antes de la hora límite. Fue el caso de "Nanny", quien encontró el cobijo de Santiago Vázquez, estudiante que desde que era niño quería tener un compañero canino.
“Ya desde pequeño quería un cachorro, como un compañero, y pues al fin se me dio la oportunidad de adoptar uno. Te dan amor incondicional”, expresó para Imagen Poblana.
Por su parte, otro de los asistentes manifestó que la falta de cultura de muchas familias sigue propiciando o normalizando el maltrato animal. “He visto niños que les avientan piedras y sus papás les dicen que está bien”, apuntó Joseph García.
Pese a los intensos rayos del sol, la gente siguió llegando y la meta de las 15 adopciones estaba a punto de alcanzarse. Por un rato, los cuadrúpedos de la calle dejaron de ser invisibles, gracias a este acto organizado por estudiantes de la escuela CINEMA, en el que convergieron todo tipo de razas y espectáculos artísticos (arte circense, bandas de música, etcétera), sin estigmas o discriminaciones.