Como cada año, miles de devotos a la Virgen de Guadalupe emprenden camino rumbo a la Basílica en la Ciudad de México. La fe mueve montañas y también las piernas de niños, jóvenes y adultos, que en bicicleta o a pie van al encuentro con la Reina de México.
La autopista México-Puebla se convierte en un mar de peregrinos que, pese al frío, los rayos del sol y muchas veces la falta de prudencia de los automovilistas, avanzan con una sonrisa en la boca, con el fin de agradecer o pedir un favor a la Morenita del Tepeyac.