Uno de los problemas que van en crecimiento en la capital poblana es el de la contaminación auditiva, que consiste en el ruido excesivo que se genera en la ciudad y que proviene de negocios, antros, transporte público e incluso repartidores de agua y gas.
Desde enero de 2017, el cabildo capitalino aprobó modificaciones al Código Reglamentario Municipal para sancionar a quien exceda el ruido permitido en la ciudad, que es de 68 decibeles de 6:00 a 22:00 horas y 65 de 22:00 a 6:00 horas.
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