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Imagen Económica

¿Cómo hemos cambiado los mexicanos?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

En este año, se cumplen 43 años del levantamiento de encuestas demográficas en el país que tienen la finalidad de actualizar la información estadística en materia de población por sobre los datos obtenidos en los censos; por tanto, mientras los censos se realizan cada 10 años, las encuestas se hacen de forma bianual a partir de una muestra representativa.

 

¿Cómo hemos cambiado los mexicanos en este periodo? Vamos a presentar algunos datos:

 

Actualmente somos casi 125 millones de mexicanos. La mayoría son mujeres, hay 95 hombres por cada 100 mujeres. La mayor parte de la población (38%) está en el rango de edad de entre 30 y 59 años; un cuarto de la población tiene entre 15 y 29 años; otro cuarto es menor a 15 años y una doceava parte es mayor de 60. La pirámide poblacional se está reduciendo de la base, es decir, cada vez nacen menos niños y aumentan los ancianos. Para el año 2040 se estima que las condiciones de edad se hayan invertido por completo, la población de la tercera edad superará la tercera parte y la población menor a 15 años será de apenas 10%.

 

Sin embargo, por ahora estamos en un momento benéfico para la economía, estamos tocando la cúspide del bono demográfico, ya que el 63% de la población está en el rango de económicamente activa (15-60 años) y por tanto estamos en los niveles más bajos de dependencia económica (la mayor parte trabaja y menos personas dependen de las que no trabajan).

 

El 77% de la población vive en comunidades urbanas y el 23% en rurales. Esta tendencia parece haberse estancado desde el año 2000, por lo que podríamos pensar que la proporción urbana-rural ha llegado a un punto estacionario.

 

En 1960 las mujeres tenían en promedio 7 hijos, hoy en día las mujeres consideran que el número ideal de hijos es de 2.4; sin embargo, en realidad tienen en promedio 2 hijos; si las mujeres viven en poblaciones urbanas, la fecundidad baja a 1.9; si la mujer tiene estudios mayores a la educación superior, la fecundidad baja hasta 1.7, pero si además la mujer vive en Ciudad de México, el promedio de hijos baja a 1.3.

 

Lo anterior puede relacionarse con el uso de anticonceptivos: una mujer en una gran ciudad y con mayores estudios tiene acceso a usar métodos para postergar el embarazo que en comunidades rurales es más complicado y el juicio social es más marcado. Casi el 70% de las mujeres usa o ha usado algún método. El 60% de las mujeres jóvenes ya usaron algún método en su primera relación sexual lo que ha abatido los embarazos entre adolescentes y en mujeres jóvenes.

 

La nupcialidad muestra en el largo plazo una disminución de los matrimonios y un aumento de las uniones libres; no obstante, esta tendencia no es tan clara en el corto plazo, por ejemplo, se venía señalando que la población soltera estaba aumentando, pero esto no fue así en el último bienio, las personas en pareja aumentaron.

 

En materia migratoria tenemos que la mayor población de extranjeros que viven en México proviene de Estados Unidos (75%); le siguen los guatemaltecos con apenas 3% y los colombianos con el 2.6%. De forma similar, los mexicanos que salieron del país buscaron como principal destino Estados Unidos (84.8%), Canadá (4%) y España (2%). De ellos, 7 de cada 10 son hombres. La mitad de los emigrantes son jóvenes entre 18 y 29 años.

 

El 10% de los mexicanos emigraron para estudiar, el 70% para trabajar. De ellos, sólo el 40% ya contaba con empleo donde llegaría, el otro 60% se fue sin nada seguro. En promedio los emigrantes van y vienen, están en el extranjero en una estancia de 11 meses. Sólo el 37% de los emigrantes regresó en el periodo de 2013 a 2018, casi la mitad regresa por una causa: la familia.

 

Sí hablamos de migración interna (ver la gráfica 1), la Ciudad de México ya no es atractiva para vivir, todo lo contrario, lleva 4 años expulsando a la población. El encarecimiento del costo de la vivienda puede ser un motivo, ya que el Estado de México e Hidalgo han aumentado su población migrante. Las entidades más atractivas fueron los polos de desarrollo turístico: Baja California Sur y Quintana Roo, y el polo industrial del Bajío: Querétaro y Aguascalientes. Puebla sigue siendo entidad receptora, principalmente de jóvenes que vienen a estudiar.

 

 

Elaborado con datos de la ENADID 2018 (INEGI, 2019)

 

 

Nuestro país ha cambiado rápidamente en los últimos años y estos cambios demográficos se acelerarán en los siguientes, muy pronto perderemos el bono demográfico y empezaremos a envejecer, habrá menos niños y más ancianos, el centro se está despoblando y tendremos otras necesidades, ¿estamos preparados?

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

Twitter: @BandalaCarlos