Odebrecht, Pemex, IMSS no fueron fraudes de chistorete

Odebrecht, Pemex, IMSS no fueron fraudes de chistorete

A la memoria de don Antonio Rodríguez Zarco, mi padre

 

Tanto a la opinión pública como a la opinión política de este país le queda claro que los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht --hechos llegar a través de millones de dólares a la casta neoliberal de Lozoya Austin, Videgaray, Peña Nieto y compañía-- no fueron parte de un chistorete. Se trató de una ofensa al interés superior de la Nación.

Perpetrado desde los inicios de la campaña de los salinistas-atracomulquistas ‎para ungir al bobo Peña Nieto, se trató además de un escándalo político internacional que fue debidamente juzgado en países latinoamericanos y que encerró en bartolinas a presidentillos y coyotes de todo tipo.

 

Un fraude, con sobornos incluidos, que tuvo como garantía los contratos petroleros sobre bienes propiedad exclusiva y soberana de la patria, que involucró y mancillo para siempre los modos y maneras de los toluquitas para destruir a México, recibiendo grandes moche$ que enriquecieron los bolsillos de unos cuantos entreguistas.

 

No es posible que ahora se le juzgue sólo desde el punto de vista procaz de una sanción administrativa, aplicada con gran atrevimiento ñoño de la secretaría de la Función Pública, ¡con una inhabilitacion por diez años sólo a Lozoya Austin!, lo que constituye una vergüenza por donde quiera que se vea.

 

Hasta la Unidad de Inteligencia Financiera y sus ridículos alcances se comprometen a ponderar, como si fuera el gran logro de la lucha contra la corrupción galopante, dejando "con cara de what?" a quien tenga dos dedos de frente para sopesar el tamaño de la afrenta castigada con una amonestación para carteros.

 

La gente empieza a ver los alcances de la impunidad

 

Alguien o algunos enseñan la cola para evidenciar los engaños de que viene siendo objeto la investidura presidencial por parte de una banda de incapaces que no están a la altura de lo que exige la voluntad popular y los mínimos legales de actuación de un aparato provisto para poder reivindicar en justa medida los delitos graves que no prescriben jamás, sin tocar con el pétalo de una rosa a quienes se burlan de la conciencia popular.

 

Piensan que este es un conglomerado de autistas sin archivo ni remedio. Que puede intentarse todo con tal de dejar a salvo e intocables los privilegios de quienes, siendo empleados nuestros, abusan de la confianza pública para seguir cometiendo todo tipo de atropellos que ponen en riesgo la gobernabilidad nacional.

 

En todos los niveles, en todos los sectores, en todos lados, la gente se siente incómoda, porque empieza a ver los alcances de la impunidad, los cercos indeseables de la inmunidad que protegen a quienes con total desfachatez ponen la estabilidad del país por debajo del tamaño de sus ambiciones personales. Cínicos de atar.

 

Consejo de Castillejos: expedientes judiciales para burlar la ley

 

Sigue imperando la legislación de quienes expidieron las normas jurídicas al tamaño de su blindaje para toda reclamación. Se sigue a pie juntillas el consejo del seudo abogado Humberto Castillejos Cervantes, asesor de la Presidencia peñanietista, que propuso desde hace años juzgarlos con todos los privilegios.

 

El tal Castillejos, quien se adueñó de casi todos los sillones de las judicaturas electorales, penales, civiles, mercantiles, ministeriales, para poder resguardar las atrocidades de esos ternuritas, propuso que se hicieran juicios adelantados a los peores corruptos para dejarlos libres de polvo y paja cuando les llegara la hora.

 

Se construyeron expedientes judiciales para que todos los corruptos brincaran la vara de la ley.‎ Fue muy fácil: sólo acusarse premeditadamente que habían robado unos clips del escritorio y recibir sentencias administrativas de cualquier juez de barandilla y ya está. A seguir derrochando inmunidad, dado que nadie puede ser juzgado dos veces por la misma falta.

 

Deben ser juzgados forever and ever por las ofensas a la Nación

 

¡Qué sencillo! Desgraciadamente, para ellos, pasaron por alto que se dejaron a salvo los derechos de la Judicatura para poder juzgarlos no por ésos delitos menores, sino por los mayores que sí cometieron: aquéllos que implican faltas graves al interés público. Todos los que tienen pendientes para resarcir a la sociedad del daño y hasta del dinero robado.

 

Un ligero olvido que pretenden que nos traguemos como ruedas de molino.‎ En su ignorancia se hicieron juzgar por lo superfluo, pero nunca pensaron que pueden seguir siendo juzgados forever and ever por las graves ofensas a la Nación en las que no repararon jamás, atenidos a los consejos de huizacheros de cuarto talón como el tal Castillejos Cervantes.

 

Y es que el razonamiento anterior implicaba también que a los cinco años dejaran de ser perseguidos. Se les olvidó que los delitos graves contra la Nación no prescriben jamás. La justicia administrativa sólo es un paliativo menor que no alcanza a cubrir la cola que dejaron fuera de los expedientes hechizos.

 

¿Cuándo cree usted que pueden expirar las acciones judiciales para reclamar la venta de los intereses de la patria? ¡Jamás! Es algo que no admite recurso ni perdón. Menos olvido. No está incluido en ese menú, en ese festín de los rateros. Los que podemos y debemos exigirlos somos seis: yo, tu, él, nosotros, vosotros y ellos. Así de simple.

 

¿Pueden esos delitos ser archivados sin pena corporal obligatoria?

 

¿Puede Germán Martínez Cazares, ese esperpento del panismo infiltrado en Morena, irse de rositas a su escaño del Senado después de haber pretendido comprar medicinas con el 55% de aumento al costo directamente a sus bolsillos?

 

¿Puede Romero Deschamps ser exonerado del robo de combustibles, del robo de los ahorros de los trabajadores petroleros depositados en sus cuentas de Nueva York y Houston, sólo dejando de cobrar como líder sindical en el STPRM? ¿Podrá imaginarse que esos delitos puedan ser archivados con una decisión administrativa que no implique pena corporal obligatoria?

 

La respuesta para todos los casos es no. Y esa respuesta incluye a las sectas satánicas de la familia Salinas de Gortari, al robo desenfrenado de los toluquitas de todos niveles, al atraco a la Nación, al entreguismo espurio, al cacicazgo sindical, al atropello a los derechos fundamentales de los trabajadores, y a lo que pueda acumularse en esos expedientes del horror.

 

‎La respuesta se aplica también a quienes despojaron al presupuesto nacional, con la cantinela de regalarle impunidad de líneas ágata y comentarios televisivos y radiofónicos sus valedores del poder transitorio. Los supuestos periodistas que traicionaron a la profesión a cambio de los moches recibidos en la Presidencia y en todas las oficinas y agencias de relaciones públicas del aparato.

 

Crisis mortal causada por los que ahora reclaman inmunidad legal

 

No está el horno para bollos. El nuevo régimen está sujeto también a reglas obligatorias de rendición de cuentas que nadie puede pasar por alto, no importa cuán grande sea su investidura de prestado. México atraviesa por una crisis mortal causada por los que ahora reclaman inmunidad legal.

 

‎Se ha instalado la hora de la verdad. Y ésta puede ser encabezada desde el poder o desde la tribuna popular. La sentencia está en la Constitución : cárcel a los traidores. No tiene remedio. Así lo decidieron nuestros padres fundadores y lo exige un elemental sentido de justicia a secas.

 

Y por esa zona tienen que desfilar todos. Aunque el pueblo sea el que deba cerrar la puerta de las prisiones.

 

¿No cree usted?