Ahora, la 4T como el perro del hortelano

Ahora, la 4T como el perro del hortelano

El piso empezó a moverse en Palacio Nacional a raíz del culiacanazo‎. Parece que el fantasma del jardinero con suerte se salió de sus casillas al ser descubierto por el respetable. Desafortunadamente, el protagonista de esta farsa de régimen ha optado por seguir opinando y ésa es una mala noticia para la Cuarta Transformación, quizá la peor de todas.

 

No alcanzan los retintines de los 30 millones de votos para lavar las afrentas y todas las agresiones que se derivaron del tropezón, porque éste, que podría ser pasado por alto al reconocerse, se ha convertido, por obra y gracia de más dislates, en un peligroso asunto de Estado, que amenaza con estabilidad y destruye la confianza, la poca confianza que ya había.

 

No basta con proponer que el respetable se espere un año más para que las cosas cambien. Se ha llegado, gracias a la necedad, al lugar sin límites del sistema. El miedo, ese oscuro enemigo de los lenguaraces puede conducir a la ruptura institucional y a un punto de no retorno que hoy nos amenaza a todos, no sólo a los charales y a los chivos expiatorios.

 

Tan fácil que hubiera sido que alguna alma caritativa recomendara callarse la boca a tiempo. Pero nadie lo pudo ni se atrevió a hacerlo, por temor a ser regañado públicamente o, peor, a perder la chamba, ese privilegio tan celosamente resguardado por la burocracia en estos tiempos de crisis‎ y de angustia nacional.

 

Bueno el crecimiento a ceros… lo que sigue puede ser peor

 

Callarse la boca era lo mejor, lo único que podía haberle dado respetabilidad al gobierno, certeza entre la población que durante año y medio ha observado cómo se escurre un país entre los dedos mientras se incumplen las promesas de campaña y se desprecia la aplicación de la justicia real entre bombos y platillos de fanáticos engañados.

 

Hasta los más conspicuos analistas económicos de grupos de inversionistas consideran que es una buena noticia ésa del crecimiento a ceros. Porque opinan que lo que sigue puede ser peor. Se va a decrecer a varios dígitos abajo del cero. No sería la primera vez.

 

Se regaló el dinero del petróleo a gobernadores, a cambio de paz

 

Y aunque es el peor desempeño de la economía los últimos diez años, también se podría afirmar que es la execrable debacle del siglo. Porque, a pesar de que a los panistas les tocó un menos seis por ciento atribuible a la gran crisis hipotecaria internacional, la gente no lo sintió porque teníamos petróleo, cuyo precio en barril crudo estaba por encima de los cien dólares.

 

Hubo derroche. Había dinero de sobra y los panistas, zedillistas, salinistas y peñistas, se dedicaron a regalarlo a los gobernadores sin etiquetas, sin planeaciones, sin objetivo preciso y sin supervisiones. El miedo a los gobiernos divididos fue crucial. Se entregaba el dinero a cambio de tranquilidad para el poder central.

 

Ahora se dizque gobierna a base de ocurrencias y balandronadas

 

Hoy no hay dinero, ni inversiones, ni recaudaciones fiscales, ni petróleo. El país está en la seca total, gracias a las balandronadas diarias de perseguir a todos y a cualquiera, aunque dudo que el aparato de la tan vituperada justicia alcance para armar los expedientes, ni tenga jaula para enchiquerarlos. Es una tarea imposible.

 

Quizá servía para darle alientos al demagogo. Lo real es que la gente ya se dio cuenta --se observa en las iracundas redes sociales-- que todo ha sido una comedia bufa que no lleva sino a más mentiras, polarizaciones sociales, vueltas a la noria del poder, ambiciones de perpetuación política, obstáculos para el desarrollo general.

 

Si no se iba a tocar a los grandes malandros, si se iba a respetar ese Pacto de Impunidad del que tanto hemos hablado, si la idea era arrodillarse otra vez ante los gabachos, si el modelo de desarrollo no se iba a alterar, si la seguridad pública iba a seguir a base de ocurrencias y jamás como una política de Estado, ¿para qué tanto brinco?

 

Nadie en el gabinete se atreve a poner un alto al desquiciamiento

 

Porque ése era el plan de vuelo de la Cuarta Transformación. Lo demás eran balandronadas, algaradas, búsqueda esquizofrénica de publicidad, construcción del culto inconsciente a un héroe nacional destinado a ocupar las más rutilantes páginas de la República, deslumbrando incautos. Si ése era el plan de vuelo, ¿por qué destruir el país?

 

¿Dónde estaba el diablo metido cuando a alguien se le ocurrió gobernar a base de ocurrencias y de ignorancias? ¿Por qué casi nadie reaccionó con una poquita de dignidad, con un poco de por favor en el gabinete de cercanos para poner un alto al desquiciamiento?

 

¿Por qué nadie tuvo la compasión mínima para jugarse la chamba por este sufrido país? ¿Por qué tantos esperaron tanto a que esto reventara para decidir finalmente hacer a un lado al Titular, engañarlo con mentiras pías y dedicarse a hacer negocios por su cuenta?

 

El miedo, cuando está en juego el país, no es recurso admisible

 

Estas preguntas rondan por todos los cotarros, comederos, mesas de análisis y eventos colectivos donde nadie se explica cómo fue que llegamos hasta aquí, hasta ver a un sujeto desesperado que una y otra vez, incansablemente, se defiende apelando a una mayoría, ya inexistente que se va a oponer a un Golpe de Estado.

 

Tan fácil que era callarse la boca. Si existía un pacto de impunidad, complicidad e inmunidad, como a simple vista se detecta después de tantos fracasos y necedades, ¿por qué no se hizo público a tiempo y poder apelar a la comprensión nacional para salvar el escollo? La única respuesta es que otra vez se tuvo miedo.

 

Pero el miedo, cuando está en juego el país, no es recurso admisible en un hombre de Estado que quiere pasar a la inmortalidad política. El miedo es el peor instrumento para enfrentar a los poderosos. Si se quiere ser en verdad grande, hay que empezar por serlo y parecerlo.

 

Omitidas las consultas populares para juzgar a los ex Presidentes

 

Dejamos ir la oportunidad de engancharnos al tren del progreso, encadenados a las potencias mundiales que nos ofrecieron inversiones, apoyo político y blindaje comercial ante los mercados financieros y comerciales del mundo.

 

Miles de proyectos de factorías, polos de desarrollo provenientes del Oriente asiático y de los países fuertes y ricos, cientos de miles de empleos y de programas de innovación tecnológica se despreciaron para estar libres e implorar la protección gringa.‎ Hoy se paga esa decisión insensata y traicionera. Vamos al menos cero de crecimiento que volamos.

 

Se dejó pasar la oportunidad de hacer las consultas populares prometidas para juzgar a los grandes traidores a la patria, y acabamos de su lado, dándoles nuestros ahorros en pro de construir alguna obrita de infraestructura que salve la cara de la Cuarta Transformación.

 

El juicio de la historia no está para exonerar a los mamarrachos

 

La justicia, única aliada en el empeño, se fue a freír espárragos, así como así. Hoy se quiere que la demagogia ocupe su lugar. Mala noticia: ya no es posible. El juicio de la historia no está para exonerar mamarrachos que sólo pretendieron el poder para relegirse eternamente.

 

El perro del hortelano, aquél que ni come ni deja comer, está amarrado, y debe estar amordazado.

 

¿No cree usted?