Bolivia vive momentos complicados con el golpe de estado que se ha consumado en contra del ahora expresidente Evo Morales, quien ha decidido renunciar a su puesto ante el levantamiento de la policía y el ejército en su contra por un presunto fraude electoral.
Los golpes de estado vividos en la última década están en la delgada línea que separa el interés particular de la defensa del pueblo, pues no siempre se busca una mejora en el país donde se da este tipo de movimientos, que se han manchado con violencia.