El “Thanksgiving” que conoces y el “Thanksgiving” real: la historia que no te contaron

El “Thanksgiving” que conoces y el “Thanksgiving” real: la historia que no te contaron

Foto: Pixabay

El cuarto jueves de noviembre es sagrado en Estados Unidos. Las familias se reúnen para celebrar el icónico 'Thanksgiving' o el Día de Acción de Gracias, una tradición nacional que fomenta el agradecimiento por los buenos eventos del año. Pero el origen de este día esconde un oscuro secreto que la cultura popular ha omitido durante siglos.

 

Lo que parece ser una hermosa tradición familiar para ofrecer gracias antes de terminar el año conlleva una triste historia detrás. Una historia de discriminación que ha sido edulcorada por la cultura popular del país norteamericano.

 

"En la escuela, la historia que aprendimos era simple: los peregrinos y los nativos americanos se unieron para agradecer", cuenta el periodista estadounidense Charles M. Blow en su columna en The New York Times sobre el origen de la fecha. Pero solo años después pudo saber qué realmente había pasado.

 

Blow asegura que, como sucede con gran parte de la historia de su país, el origen de esta fecha —en 1621— "ha sido empapelado por la narrativa blanca de la época, y las atrocidades y características menos atractivas han sido omitidas".

 

A su juicio, el primer mito está en la relación de personas que asistieron al primer día de celebraciones. Supuestamente, los peregrinos habían invitado a la gente local de Wampanoag, una tribu algonquina localizada en Massachusetts, para celebrar la cosecha.

 

Según el Consejo Indio Americano de Manataka, mientras la leyenda popular explica que los peregrinos eran mayoría, en realidad, ese día asistieron unos 90 nativos, casi el doble de peregrinos, "(...) incluso proporcionaron la mayor parte de la comida".

 

Dos pinturas famosas que representan el primer Día de Acción de Gracias, de Jennie Augusta Brownscombe y Jean Leon Gerome Ferris, presentan a los nativos en una posición subordinada, superados en número y agachados en el suelo en el borde del marco.

 

El segundo mito es que los Wampanoag estaban festejando como amigos. En el libro Of Plymouth Plantation, de William Bradford, primer gobernador de Plymouth, los puritanos habían llegado a "un desierto horrible y desolado, lleno de bestias salvajes y hombres salvajes".

 

De acuerdo a la periodista Grace Donnelly, quien escribió sobre el tema para Fortune en 2017, "la celebración no marcó un punto de inflexión amistoso y no se convirtió en un evento anual". Las relaciones entre los Wampanoag y los colonos se deterioraron, lo que condujo a la Guerra de Pequot (1636-1638), un conflicto entre la tribu pequot y los colonos ingleses, remarcó en su artículo.

 

La muerte de un hombre blanco en 1637 llevó a los colonos a tomar represalias contras los nativos Wampanoags y quemaron la aldea matando hasta 500 hombres, mujeres y niños, solo 16 años después de que compartieran esa "amistosa" comida.

 

Tras la masacre, Bradford escribió que en los 100 años siguientes, "cada Día de Acción de Gracias se celebró en honor a la sangrienta victoria".

 

De acuerdo con el portal History, "desde el momento en que los europeos llegaron a EEUU fueron autorizadas más de 1.500 guerras, ataques y redadas contra indios, la mayor parte de cualquier país del mundo contra sus pueblos indígenas".

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