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Utopía

Resistir la adversidad

Eduardo Ibarra Aguirre

La frivolidad que raya en la irresponsabilidad entre actores políticos no es privativa de lo que llaman derechas, en plural porque son muchas y contrapuestas, desde las democráticas hasta las golpistas. Esta mañana, me recetaron un cuestionario para una encuesta donde aparecían temas como el apoyo o no y en qué grado al presidente de México, la jefa de Gobierno de la capital, para concluir en los problemas de la alcaldía Azcapotzalco y más específicamente: “¿Respalda usted la relección de Vidal Llerena (de Morena) como alcalde?

 

Para todo hay tiempos en la política y el que no sabe respetarlos, que se atrabanca, puede no tener futuro cierto. Como el gobernador Enrique Alfaro que el sábado 21 emitió un mensaje respecto al Covid-19 que repitió una y otra vez Foro Tv, y en el que el tapatío puso de ejemplo a Jalisco en las políticas preventivas aplicadas frente al coronavirus, y a los respetables investigadores de la Universidad de Guadalajara, administrada por el cacicazgo de Raúl Padilla López quien respalda a Alfaro Ramírez en sus sueños guajiros para 2024.

 

Insisto con “todo el respeto que me merecen” (Imelda dixit), no la chiflen, no son tiempos para la politiquería y la sociedad les cobrará la factura, también a los que como si fueran doctorados en epidemiología pontifican sin rigor periodístico, respeto al sentido común y con las fobias por delante, en desplegada campaña antigobiernista por la “mediocridad del gabinete”, dice Jorge Germán Castañeda, quien sólo formó parte del gobierno del Alto Vacío porque otros lo rechazaron; María Amparo Casar sentenció que la “sociedad rebasó al gobierno” y Francisco Garfias jura que AMLO “Enfoca la ayuda pública que requiere la emergencia sanitaria que vivimos desde una rebasada (sic) perspectiva de lucha de clases”. Y miles de voces autorizadas más, pero desprotegidas por el erario, ellas y los dueños.

 

En agudo contraste, el martes 24 fue presentado en Palacio Nacional el Plan para Proteger a Personas Vulnerables, por los secretarios de la Defensa, Marina, Hacienda y un mensaje de López Obrador que levantó a no pocos colegas de sus asientos para aplaudirlo, enseguida de los ya característicos tres: ¡Viva México!

 

Previamente, el subsecretario de Salud declaró el inicio de la Fase 2 de propagación del Covid-19, etapa en la que se buscará reducir la transmisión del virus y trazar el horizonte para los siguientes 30 a 40 días. Lapso en el que “por haber anticipado las medidas masivas que tienen los mayores impactos en reducir la transmisión y en las consecuencias sociales, vamos a poder doblar la curva, vamos a poder tener menor transmisión”, explicó Hugo López-Gatell, extraordinario portavoz que suscita las críticas de los comentócratas porque, dicen, debería declarar el secretario de Salud. Como dijo el impresentable y alburero Peña Nieto hace dos años: “No hay chile que les embone”. Y casi todos guardaron silencio interesado.

 

Además de las medidas puestas en marcha y de las que se ocupan los medios convencionales y alternativos, lo más trascendente de la singular mañanera, pues no fue una conferencia de prensa ni un intercambio circular de informaciones y opiniones, es la valoración presidencial sobre las fortalezas del país: gobernabilidad, liderazgo institucional, 400 mil millones de pesos rescatados de la corrupción y por la austeridad republicana muy criticada por los derrochadores; fuerzas armadas con vocación de servicio a México; un sistema de salud rescatado de la enorme corrupción de Felipe Calderón y Enrique Peña que lo condujeron al desmantelamiento y la privatización; el desarrollado espíritu solidario de la familia mexicana –“el verdadero sistema de asistencia social”– y un pueblo que se crece ante la adversidad y los retos de la naturaleza, como el 19 de septiembre de 1985 y también de 2017. “México está hecho para resistir la adversidad, dice el presidente, y no se equivoca.

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