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Utopía

Tercera llamada: ¡Quédate en casa!

Eduardo Ibarra Aguirre

El cálculo del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell –hoy objeto de una ruidosa campaña mediática de grillas y grillos políticos–, respecto a que la movilidad de la población solamente se redujo en una proporción menor a 30% de los mexicanos, lo advirtió hace días Arturo Sandoval, el publicista: https://indicepolitico.com/susana-distancia-vale-madres/

 

Y precisamente porque tuvo razón Arturo y no este redactor, las autoridades de la Secretaría de Salud, encabezadas por Jorge Alcocer Varela y el extraordinario portavoz que es el epidemiólogo Hugo –errores aparte como, dicen, colgarle el teléfono a Denise Maerker, la de En Punto de Televisa, ¡Qué osadía!–, anunciaron la noche del sábado 28 en el Palacio Nacional el imperativo y reiterado.

 

¡Quédate en casa!” porque “Estamos en el último momento de oportunidad para frenar un contagio acelerado del virus, tras destacar que las medidas de aislamiento social no se han aplicado con el rigor necesario.

 

Y el franco y directo reconocimiento de López-Gatell –que a mi juicio debió hacerse de manera explícita con el inicio de la fase 2 con la Jornada Nacional de Sana Distancia–, lo digo con humildad y desconocimiento, no con la pedantería de miles de analistas y periodistas conversos a epidemiólogos:

 

El número de casos confirmados hasta el día 28 a las 15 horas se elevó con 131 positivos en 24 horas, para sumar 848 pacientes contagiados, mientras la cantidad de sospechosos es de 2 623 y los negativos son 4 341. A ello se suma que en 10% de los casos positivos no se detectó la forma de contagio.

 

Ante tal cuadro, la conclusión de los epidemiólogos de Salud es que ya “se rebasó el límite de crecimiento de casos para alcanzar un aumento acelerado exponencial en el número diario de positivos. Día a día vemos cómo desde la segunda semana de marzo existe crecimiento acelerado”. Y advierten que si la población no se queda en casa, en las próximas semanas vamos a tener demasiados casos, no vamos a poder atenderlos a todos, con desenlaces desafortunados” (muertes).

 

Ésa es la conclusión que debió darse a conocer antes para que la ciudadanía registre que la estrategia sanitaria del presidente Andrés Manuel tiene como epicentro no saturar las instalaciones y los limitados equipos hospitalarios con todo y que ya se compraron 5 000 respiradores y se prevén más, debido al saqueo y la privatización que sufrieron durante 36 años de capitalismo salvaje que todo lo convirtió en mercancía. Y los exsecretarios de Salud no dijeron ni pío, mas ahora hacen pertinentes recomendaciones.

 

Por cierto, los equipos a comprar y que anunció con bombo y platillo Enrique Alfaro para aplicar la prueba del Covid-19 a miles de jaliscienses, quedó en discurso de ocasión porque la empresa china resultó pirata y nunca contestaron la llamada telefónica. En cambio, una avioneta sobrevuela Guadalajara con una manta: “Ay Jalisco no te rajes”.

 

Todo apunta que la perspectiva de la pandemia para los mexicanos es más que preocupante si la sociedad no se apropia del “¡Quédate en casa!” Si no lo convierte en práctica ordinaria, en hábito. No como el matrimonio de dos profesionistas que laboran en el ámbito federal y fueron enviados a sus casas con goce de sueldo para que no circulen y cuiden a sus padres. Resulta que los abuelos cuidan a los hijos de este par.

 

Evitar que la pandemia “se vuelva incontrolable” como en otros países y la advertencia de que “viene lo más complicado” son los dos planteamientos nuevos de AMLO que acompaña, ahora sí, con la fuerza moral del ejemplo, mientras Jair Bolsonaro es conminado por autoridades judiciales de Brasil a acatar las directrices de las autoridades sanitarias. Y Donald Trump persiste en actitudes primero de completa subestimación y ahora erráticas, como oponerse a la cuarentena en Nueva York.

 

Lo cierto es que como registra el periodista Raúl Moreno Wonchee, su hermana dice a sus amigas: “¡Quién me iba a decir que mi más caro deseo, hoy, es que a López Obrador le vaya bien porque si le va mal, a todos nos va a llevar la chingada!”

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