Boris y Andrés, dos caminos mal tomados

Boris y Andrés, dos caminos mal tomados

Foto: Xinhua

El paralelismo entre Andrés Manuel López Obrador y el primer ministro británico Boris Johnson, en cuanto a la atención que le dieron como gobernantes a la crisis sanitaria de COVID-19, es innegable: ambos enfrentan la crítica internacional por la incapacidad para reaccionar correctamente ante la enfermedad del siglo.

 

Sin embargo, algo más grave ocurre en este país, pues mientras el Reino Unido está en la cumbre del primer mundo, México como país emergente enfrenta casi el mismo número de contagios que el África subsahariana. Dicho de otra forma, solo el nivel socioeconómico y las fuertes instituciones en el Reino Unido han permitido sortear el problema sanitario más que las medidas gubernamentales establecidas.

 

En cambio, en México, con un sistema sanitario aún más debilitado después de la desaparición del Seguro Popular -sustituido por el INSABI-, el riesgo de contagios y fallecimientos es mayor.

 

La respuesta de los dos gobernantes, el mexicano y el británico, fueron similares en las tres etapas de la pandemia. De la misma forma, cuando los contagios comenzaron a ocurrir en sus respectivos países, ambos mandatarios ignoraron la ejecución de pruebas rápidas, medidas de confinamiento inmediato, acciones de distanciamiento social, túneles sanitizantes y jornadas laborales en casa.

 

Las autoridades de Nueva Zelanda han defendido que la estrategia correcta para enfrentar el coronavirus COVID-19 debe establecerse en el principio de que el combate al virus ocurra desde su origen; es decir, todos los países debieron ser radicales con la atención tan pronto como se detectara el primer brote de la enfermedad.

 

Ni López Obrador ni Boris Johnson siguieron tal recomendación. Por el contrario, mientras el primer ministro británico seguía con su agenda que le llevó a contagiarse, el mandatario mexicano celebraba giras en las que invitaba a los ciudadanos a almorzar en fondas, a abrazarse y olvidar el distanciamiento.

 

Boris Johnson enfermó y tuvo que atender primero su contagio, mas cuando regresó de la convalecencia, Inglaterra estaba entre los países más perjudicados por la enfermedad. Es decir, había dejado pasar los valiosos días de la primera etapa, y ello representaba ejecutar de una manera inmediata y radical todos los protocolos que los países contagiados han seguido, principalmente el del distanciamiento.

 

El primer ministro Boris Johnson no acudió a las primeras reuniones de emergencia Cobra para discutir la estrategia a seguir. Cuando lo hizo por primera vez, el 2 de marzo, Reino Unido registraba ya decenas de casos confirmados y el virus parecía estar propagándose a lo largo y ancho del país.

 

"Creo que, desde los primeros días de febrero, si no a finales de enero, era obvio que esta infección iba a ser muy grave e iba a afectar más que solo a Asia", le dijo recientemente a la BBC Jeremy Farrar, asesor del gobierno británico, especialista en enfermedades infecciosas.

 

También Andrés Manuel López Obrador debió establecer en los primeros días pruebas sanitarias, programas de distanciamiento, cerrar de manera inmediata fronteras, restaurantes, bares y todos los puntos de gran concentración. Pero tampoco lo hizo. Mientras él mantenía un mensaje de que la crisis estaba controlada, el subsecretario de Prevención y Promoción de la salud, Hugo López Gatell, le contradecía en las conferencias matutinas.

 

Si la reacción fue errónea en los primeros días de la pandemia, fue aún peor en la fase de meseta. Tanto Boris como Andrés Manuel redujeron la alarma que representaba el contagio y, con ello, las medidas que establecían sus respectivos gabinetes no penetraron de manera correcta en la población, debido a que los líderes políticos del país seguían ejecutando una agenda contradictoria.

 

A diferencia del resto de Europa, Reino Unido decretó su cuarentena cuando ya el virus llevaba más de un mes contagiando a su población local.

 

Durante un tiempo, la estrategia del gobierno británico contra la pandemia de coronavirus se basaba en la mitigación y la "inmunización del rebaño", según dijeron asesores de Downing Street.

 

Esta se da cuando un gran número de personas están protegidas frente a un determinado virus, ya sea a través de la vacunación o porque la infección ya ha llegado a tanta gente que el virus ya no encuentra personas a las que infectar.

 

Y es que Reino Unido ha hecho las pruebas de coronavirus a personas que están lo suficientemente enfermas como para ser hospitalizadas, lo que puede hacer que la tasa de mortalidad parezca mucho más alta que en un país con un programa de pruebas más amplio.

 

Como en muchos países, varios médicos y personal sanitario británico han denunciado también falta de equipos y medicamentos para hacer frente a la pandemia.

 

A más de 100 días del inicio de los contagios en México, la similitud entre Andrés Manuel López Obrador y Boris Johnson se presenta como un ejemplo claro de que, independientemente de la estabilidad económica de un país, las decisiones de los mandatarios siempre afectarán en mayor o menor medida cuando los problemas y otro tipo de crisis son atendidos de manera mediocre y sin metodología.

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