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Héctor Alonso Granados, la antítesis del trabajo legislativo

Héctor Alonso Granados, la antítesis del trabajo legislativo

Un diputado, sea federal o local, tiene la obligación de discutir y aprobar leyes que generen bienestar entre la población del país o del estado al que pertenecen. El trabajo legislativo de estos representantes populares debe poner como prioridad los intereses de la comunidad y dejar de lado los propios.

 

Sabemos que pocos legisladores cumplen cabalmente con estos principios; sin embargo, el diputado local Héctor Alonso Granados es la antítesis del trabajo legislativo, convirtiéndose en uno de los personajes más repudiados en el Congreso de Puebla y de la sociedad.

 

Mostrando nula empatía por los poblanos, que pasan momentos complicados gracias a la pandemia de COVID-19, el “legislador” tuvo la grandiosa idea de exigir un aumento de sueldo en plena crisis sanitaria, argumentando que algunos funcionarios ganan más que él.

 

Héctor Alonso Granados devenga por su deficiente trabajo la nada baja cantidad de 55,868 pesos mensuales, más 60,000 de “apoyos legislativos”, embolsándose un total de 115,868 pesos.

 

El legislador, que ya fue expulsado de las bancadas de Morena y Movimiento Ciudadano por sus comentarios misóginos, es uno de los más improductivos del Congreso Local, por lo que el alto salario que ostenta representa una ofensa para la sociedad.

 

Únicamente siete iniciativas propias ha presentado Alonso Granados en los casi dos años que lleva como diputado local. El otrora priista tiene la mala costumbre de solo poner su nombre en iniciativas presentadas por otros grupos.

 

Héctor Alonso es el típico “político chapulín”, pues se mueve de partido en partido dependiendo de sus intereses. Como se dijo líneas atrás, ya fue priista, pero también ha usado la bandera del morenovallismo para ocupar posiciones que le quedan, sobra decirlo, muy grandes.

 

Este diputado, que se siente austero con más de 100,000 pesos en su bolsa cada mes, es repudiado por las múltiples actitudes misóginas que ha tomado, además de que su actitud agresiva la ha trasladado al Congreso Local, donde incluso retó a golpes a Gabriel Biestro Medinilla.

 

Por esta y otras muchas acciones, resulta indignante que Héctor Alonso Granados tome una actitud de víctima y pida mayores ingresos por su paupérrimo trabajo.

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