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COVID-19: Puebla se acerca al punto crítico

COVID-19: Puebla se acerca al punto crítico

La crisis de COVID-19 en Puebla está por tocar su punto más alto. Los hospitales comienzan a enfrentar problemas por la cantidad de enfermos, los médicos fallecen por contagios que ocurren a causa del hacinamiento, las empresas ya no pueden con el prolongado cierre y aunque el gobernador del estado, Miguel Barbosa Huerta, ha decidido mantener como prioridad la custodia de la salud de los poblanos, los contagios en las secretarías comienzan a diseminarse.

 

La crisis de esta semana comprueba un hecho: el gobernador estaba en lo correcto cuando advirtió del riesgo de crecimiento de la enfermedad. Hace un par de semanas advirtió que su administración sería tajante en la protección de la salud de los poblanos y que por ello Volkswagen no debería abrir y los establecimientos deberían permanecer cerrados.

 

El gobernador declaró la segunda semana de junio, en una de sus conferencias de prensa, que ante la situación grave respecto a la escalada de contagios, tomaría la determinación de tratar de frenar esta oleada de infecciones a través de un decreto que impedía la reactivación de la industria automotriz en Puebla.

 

"Consecuencias políticas habrá, yo lo sé, contra mi gobierno. No sé si contra mí, pero es el papel que me tocó jugar y yo me guío por dos principios en lo que hago: honestidad y buena fe (…) Voy a emitir un decreto donde voy a decir que no hay condiciones para el regreso, así de simple, yo no voy a ser omiso (…) en Puebla no hay condiciones para la reactivación de la industria automotriz y la industria de la construcción", dijo el 12 de junio.

 

Pero Audi y Volkswagen trataron de negociar con la administración estatal y abrieron parcialmente. Los contagios en la factoría más grande del estado comenzaron y de acuerdo con versiones aún no confirmadas por la planta, pero que han sido mencionadas en las redes sociales de los trabajadores, ya hay fallecimientos por COVID-19.

 

Desde mayo, el Gobierno Federal declaró que estas actividades económicas habían sido declaradas esenciales y por ello debían regresar a su funcionamiento. En contraparte, el gobernador dejó en claro que si en su momento fue capaz de revirarla, de nueva cuenta lo hará para priorizar la salud de los trabajadores.

 

El tiempo le dio la razón. De la misma manera en que los contagios en Volkswagen van a la alza, también en los hospitales la saturación ha acelerado el número de víctimas por COVID-19, tanto entre pacientes como entre médicos.

 

El mandatario advirtió el 4 de junio que un incremento de los contagios podría causar un colapso del sistema de salud, por lo que su prioridad era reducir la movilidad y aumentar el distanciamiento social con la intención de que el número de contagios aminore.

 

Este 29 de junio, familiares de pacientes en el Hospital de La Margarita aglomeraron la entrada del inmueble para exigir información sobre sus pacientes. Sin cuidados de sana distancia o cubrebocas, los inconformes acusaron la falta de información sobre sus enfermos de COVID-19. Esta información escasea debido al alto número de contagios y al protocolo para atenderles.

 

Desde mayo, la cruzada del gobernador ha sido la de disminuir la movilidad social y aumentar el número de poblanos en confinamiento. Desde principios de dicho mes, el mandatario poblano ya había advertido de la posibilidad de saturar los hospitales con pacientes si no se reducían justamente las actividades causantes de los contagios.

 

“Si nosotros podemos pensar que esos contagiados se traducen en el mismo número en necesidad de hospitalización, en 20 días estamos colapsados con nuestro sistema de salud, colapsados (…) El relajamiento social que vimos ya está dando sus consecuencias negativas y eso que ese comportamiento social relajado es de un porcentaje menor de personas”, afirmó entonces.

 

Hoy, en la última semana de junio, Barbosa Huerta reveló que en el fin de semana se agregaron 1,024 nuevos contagios, debido a que el IMSS y hospitales privados apenas reportaron casos de abril y mayo. Reiteró que Puebla pasa su peor momento de la epidemia.

 

Pero a pesar del crecimiento de contagios y fallecimientos, los empresarios insisten: tenemos que abrir. Hoy, la Asociación de Hoteles y Moteles en Puebla, el Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, comerciantes de Analco, la CANACO y la CANIRAC, urgieron a las administraciones gubernamentales una fecha para la reapertura de sus negocios.

 

Los empresarios reconocieron la gravedad de la situación sanitaria, mas insisten en reabrir o buscar una coexistencia con la enfermedad. Entre sus peticiones están las de establecer ya una fecha de reapertura de negocios y el tránsito vehicular en el primer cuadro de la ciudad.

 

En el sector restaurantero, la crisis económica causada por el virus ha causado la desaparición de restaurantes. Según la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera en Puebla, Olga Méndez Juárez, 95 de los 500 socios que tiene la cámara han quebrado, entre estos pueden contarse los Bisquets de Obregón de Plaza Dorada, el Restaurante Allegue del Bulevar 5 de Mayo, Remoto House de Plaza Marsala y el Bourbon St de La Paz.

 

Mientras los empresarios urgen a la reapertura de los negocios, los médicos fallecen por eso contagios y el hacinamiento en los hospitales y el Gobierno del Estado empuja a los poblanos a regresar a las casas, la epidemia sigue creciendo. De acuerdo con el último reporte, son 1,255 los fallecidos en la entidad, y 9,724 casos de contagio. La curva, en Puebla, no luce plana, sino vertical.

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