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Utopía

Polémico viaje de AMLO

Eduardo Ibarra Aguirre

El primer viaje al extranjero del presidente Andrés Manuel, justo “al otro lado” –como decíamos o aún dicen en la frontera norte de México–, al Washington de Donald Trump, se lleva a cabo al filo de la navaja –o del cuchillo–, como lo ilustra bien Rafael Barajas (Fisgón): https://www.jornada.com.mx/2020/07/07/cartones/1

 

Más allá de los censores de todo lo que haga o deje de hacer López Obrador y que él dibuja verbalmente con tino (“mis críticos hablan de que cómo voy si se ha ofendido a los mexicanos… muchos quisieran que nos peleáramos; apostaban a eso, pero el pueblo sabe que no nos conviene. Cómo pelearnos con nuestro vecino”), existe una gran controversia no sólo de parte de los primeros, sino de simpatizantes y líderes de organizaciones de migrantes en Estados Unidos, en particular porque la agenda presidencial no contempla encuentros con los representantes de “nuestros héroes vivos” –los que aportan más dólares a la economía mexicana, a veces incluso más que la misma inversión extranjera directa que tanto elogian los intelectuales orgánicos–, y sobre todo por el momento político en que se realiza la visita, a cuatro meses de la elección para reelegir al magnate inmobiliario o mandarlo a los jugosos negocios privados y a enfrentar demandas de toda índole por los abusos y arbitrariedades cometidos al amparo del gran capital, incluso la evasión fiscal.

 

Es extendida la preocupación en ambos lados del río Bravo porque Donald John usará, como es completamente natural, la visita de trabajo de AMLO para propósitos electorales, como disminuir los 10 puntos porcentuales de distancia que lo mantienen atrás de las preferencias ciudadanas por John Biden, el vicepresidente de Estados Unidos durante 2009-17 con Barack Obama como inquilino principal de la Casa Blanca.

 

Aliados y adversarios estadunidenses del tabasqueño de Tetepitán (Macuspana) reprueban las reuniones del miércoles 8 en la Casa Blanca, entre ellos legisladores federales latinos y líderes demócratas, porque es una “oportunidad de foto” para fines electorales.

 

Así que Obrador es ahora considerado una suerte de gran elector para lo que llaman súper martes (3-XI-20), mientras lo subestiman con torpeza sinigual sus detractores más elementales, cavernícolas, como los que organizan marchas en automóviles de lujo, incluso importados, y advierten contra la amenaza comunista, como el presunto desquiciado Gilberto Lozano.

 

Pero un observador atento de la política estadunidense, como lo es el corresponsal David Brooks, estima que “La visita no está captando la atención del público estadunidense en general ni de gran parte de la clase política en Estados Unidos” (La Jornada, 6-VII-20), como es frecuente, agrega el redactor que ya rebasó el medio siglo como tal.

 

Mientras que el marido de Melania, la guapa yugoslava (eslovena) cincuentona, persiste en la víspera del arribo del presidente mexicano a la capital estadunidense en que “Las ciudades de Nueva York y Chicago usan la carta de ciudad santuario, donde criminales son protegidos…” Y enseguida subió fotos a su muro, con el mensaje: “¡Un gran día en Arizona!”

 

El plutócrata no tiene remedio y está en lo suyo, la persecución de sufragios entre los electores antiinmigrantes y racistas que se alejaron de él. En todo caso, AMLO pintó una raya sumamente clara: “¿Cuál es el límite? El respeto de nuestra soberanía”. Y los márgenes de maniobra son limitados por desgracia, pero no tanto como para subordinarse al Narciso imperial.

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