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Imagen Económica

¿Cómo va la deuda pública?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

La Organización Panamericana de la Salud señala que además de la pandemia de COVID-19 nos enfrentamos a una “infodemia”, que es un exceso de información. El problema no sólo es la cantidad, sino la velocidad con la que circula. Por si fuera poco, Latinoamérica, de forma particular México, es la región del planeta con mayor número de noticias falsas (fake news) y estos momentos son propicios para que se reproduzcan. Hay una intención: confundir y atemorizar a la población.

 

Las noticias falsas y la infodemia hacen un efecto de “torre de Babel” o “teléfono descompuesto”; la gente está tan preocupada en un evento (COVID-19) que cualquier noticia adicional la puede admitir sin verificarla, causándole indignación y acumulando un sentimiento que después será difícil de borrar, aunque la noticia sea desmentida, porque la atención principal sigue estando en la pandemia. Con este conocimiento, el grupo de conservadores que planean un golpe de estado, han filtrado noticias falsas que alarman a la población.

 

Ciro Gómez Leyva, por ejemplo, anunció que la Ciudad de México cambiaría de semáforo rojo a verde de un día a otro, esta nota mantuvo ocupadas a muchas personas; al mismo tiempo, se filtraba que la deuda pública había aumentado en estos meses el equivalente a todo el sexenio de Peña Nieto. La primera noticia fue desmentida por lo hechos inmediatos, pero la segunda quedó en el imaginario social. Esa es su estrategia de confusión: aprovechan la infodemia y filtran noticias falsas, la cantidad y velocidad de información hacen que tengamos poca capacidad para verificar fuentes o contrastarlas.

 

La deuda pública es uno de los indicadores macroeconómicos más importantes. Para un país en desarrollo puede significar una oportunidad o un bloqueo por el cual los capitales prestamistas ejerzan poder, como ahora ocurre en Argentina. En México, la experiencia de la deuda también es negativa porque viene a la mente de muchas personas la crisis de los años ochenta (que se llamó precisamente crisis de deuda) cuando se dejaron de pagar las obligaciones y se tuvieron que acatar las políticas del Fondo Monetario Internacional. Aunque estas políticas lograron su cometido, fue a costa de la calidad de vida de la clase trabajadora que se deterioró rápidamente durante los noventa.

 

Con Ernesto Zedillo (1994-2000) la deuda se logró estabilizar, pero los trabajadores no recuperaron su calidad de vida. A Fox (2000-2006) le tocó un periodo de bonanza, el barril de petróleo llegó a 100 dólares, pero la dilapidó en corrupción y la deuda se duplicó. Calderón (2006-2012) tuvo un sexenio de crisis, la influenza y la pandemia AH1N1, esto le sirvió de pretexto y también duplicó la deuda. Peña Nieto no fue la excepción, recibió una deuda de 5.31 billones de pesos y le heredó a Andrés Manuel 10.83 billones, nuevamente la duplicó. La deuda ha sido un negocio millonario para los acreedores.

 

Con este negro historial, un compromiso de campaña del actual presidente fue no aumentar la deuda, por lo que se ha rehusado a pesar de las muchas presiones que ha tenido. El Fondo Monetario Internacional ha declarado que, después de la pandemia, México sería el país del mundo que salga con menos deuda.

 

Al cierre del mes de mayo (último dato disponible) la deuda pública alcanzó un nivel de 12.05 billones de pesos, que es un aumento del 11% con respecto al inicio del sexenio. La mayor parte de este aumento se debe al diferencial del tipo de cambio como resultado de la depreciación que tuvo nuestra moneda desde la emergencia sanitaria por COVID-19, pues visto en dólares la deuda externa sólo tuvo un aumento del 4%. En ese mismo periodo, durante el sexenio de Peña Nieto la deuda había aumentado 26%.

 

Por otra parte, la gráfica 1 muestra el comparativo del crecimiento de la deuda interna; se observa que mientras que en los primeros 18 meses de gobierno de Peña Nieto la deuda creció 11.2%, en el sexenio de Andrés Manuel sólo ha sido del 6.7%. De hecho, durante los primeros 11 meses, la deuda apenas acumulaba un aumento del 2%, contrario al sexenio anterior, que a esas alturas ya se había acumulado casi el 6%.

 

Elaboración propia con datos de SHCP

 

Es claro que ha habido un manejo responsable de las finanzas públicas que hoy se reconoce a nivel internacional y que puede ser una carta por utilizar, si (esperemos que no suceda) más adelante se requiriera. Por lo que la recomendación es no ahogarse con tantas noticias, darse tiempo para analizarlas y no caer en la trampa que los golpistas están tendiendo para que el pueblo se desencante de la transformación. Analicemos la información y expliquemos pacientemente a los demás cada desmentido, apoyemos y aceleremos los cambios que nuestra Patria requiere.

 

Y en esos cambios necesarios, enviamos felicitaciones al Congreso del Estado de Puebla, de forma particular a la bancada que coordina Gabriel Biestro por haber logrado la eliminación del fuero a gobernador, diputados y magistrados. ¡Vas bien, compañero!

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

 

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

Twitter: @BandalaCarlos

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