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Si es Político es Público

Aquí te digo cómo elegirá Morena a sus candidatos

Miguel Ángel Cordero

Martí Batres, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum fueron los primeros aspirantes a los que se les aplicó la metodología que seguramente regirá el próximo proceso electoral de Morena.

 

Un furioso Ricardo Monreal abandonaba la mesa de diálogo a mediados de 2017. Había quedado en tercer lugar en la medición interna del partido.

 

Fue Martí quien calentó el diálogo, pues antes del encuentro presumió en su cuenta de Twitter que Claudia había quedado en primer lugar, él en segundo y Monreal en tercero.

 

Ricardo montó en cólera y respondió con furia en Twitter: “Por una imposición me salí del PRI” y cuestionó la opacidad de la encuesta.

 

Estratega de su partido, López Obrador decidió transparentar el resultado -me comentaron en su momento varios militantes morenistas- para evitar que el ataque de Ricardo Monreal surtiera efecto.

 

De la publicación de la metodología y los cuestionamientos medidos en la encuesta de marras es posible hacer una proyección para los candidatos del próximo 2021.

 

El primer elemento es que los candidatos de Morena no serán los más conocidos.

 

En la medición de 2017, Martí Batres tenía más conocimiento que Claudia, pero no fue elegido. Incluso, Ricardo Monreal tenía más posicionamiento.

 

Los resultados fueron 41.9 % para Batres, 37.2% para Ricardo Monreal y 24.7% para Claudia Sheinbaum.

 

El segundo elemento que tienen que considerar los aspirantes a candidatos es la preferencia. De hecho, en la medición de 2017, Claudia Sheinbaum ganó en cuanto al reactivo honestidad.

 

Fueron siete cuestionamientos y entre ellos puede contarse el de “cercanía o identificación con el partido”, una pregunta sumamente extraña.

 

Como sea, la Comisión de Elecciones valida la aplicación y los resultados de la encuesta. Así, todo queda en petit comité.

 

Pero el tercer elemento, que sin duda ocurrirá en la elección de candidatos de Morena en 2021, es el elefante blanco.

 

Sí, en los municipios de mayor conflicto interno será medido también un soldado fiel que levantará la mano del ganador.

 

En el caso de la Ciudad de México, Mario Delgado fue el elefante blanco y hoy es el dirigente nacional de Morena. Ya se ve por dónde viene la estrategia.

 

Porque no habría sido lo mismo si Martí Batres levanta la mano de Claudia y Ricardo la deslegitima. Una lucha de uno contra uno.

 

Lo que ocurrió fue que Mario Delgado actuó como el elefante blanco que llegó a levantar también la mano de Claudia: dos contra uno sin considerar a la ganadora.

 

En Puebla, para las elecciones del próximo año, estas serán las circunstancias que rodearán a los posibles candidatos. 

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